domingo, 15 de noviembre de 2015

El desastre de la vida real...

Mientras las cosas iban de mal en peor en el mundo destruido, en el mundo real, o al menos el mundo en el que yo vivía las cosas parecían ir irrebocablemente hacia el mismo final que en ese mundo destruido.


La violencia había empezado en Paris, un par de años después de aquel brote de violencia que calcinó un montón de coches y que había terminado se había vuelto ahora muerte y destrucción, por una banda de asesinos sin compasión ni sentimientos, dispuestos a morir, y que habían matado a más de cien personas. En un día habían traído la guerra al centro de la ciudad del amor, y aquellos que por la tarde habían dicho, me voy a un concierto, por la tarde ya no eran más.

Esos asesinos, seguidores de los mismos que habían reventado años antes unos trenes en Madrid, o dos torres gemelas en nueva york, estaban poniendo en jaque el sentido del mundo en el que estábamos viviendo, los cimientos del mundo occidental.

Pero lo que aún nadie veía es que también ponían en jaque los propios principios de los Chinos, los de los Rusos, y los de las sociedades de todos los tipos, porque el único principio que les guía es el de morir por algo, es decir, ya están muertos antes de empezar la acción, ya no importa no volver, porque su vida a terminado antes de morir de hecho.

Occidente no está preparado para esto porque occidente da prioridad a la vida mientras ellos piensan que lo que hacen les dará una vida plena después, es decir, esta vida ya no importa...

Así empezó todo en el mundo de mi ser que duerme...

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Noticias sobre los supervivientes

Y lo peor de pensar en algo es tener razón, y la razón que me había llevado a pensar en lo que estaba pasando fuera ahora se veía corroborada por las cosas que empezaba a ver en los vídeos.

Gente de todas partes estaba grabando desde sótanos de sus casas, habían sobrevivido y habían dejado sus testimonios en la red, sin saber si alguien los leería o los vería,  y de pronto habían dejado de grabar.

Como la señora Perez Ferreira, de Brasilia, bueno de las afueras de Brasilia, y aunque muchas de las cosas no las entendía si vi la preocupación en sus ojos, el último día en que grabó una emisión, el último día en que grabó algo.

Ese día esta señora adinerada, que había vivido obsesionada con el fin del mundo, había sentido como las paredes de su refugio estaban tambaleandose, estaban temblando, y como en un momento parecía que se iba a venir abajo todo el refugio que tanto dinero le había costado.

Ella lo decía, el constructor, un afamado físico experto en materiales le había dicho, que incluso si la bomba caía justo encima de donde se encontraba el refugio éste la protegería. Pero no le dijo nada de los volcanes, ni le dijo nada de los terremotos...


En esa última grabación la señora Perez Ferreira rogaba al cielo por seguir sobreviviendo, y le pedía a Dios que no le abandonara, ahora que todo había pasado.

....


Son varios vídeos los que me han llegado sobre este tema, la cosa se está complicando, y aún sabiendo que aquí estoy viviendo de prestado no se cuanto más durará este refugio. La pregunta es entonces, porqué gastaron tanto en este refugio y en los que se que hay por ahí, si luego nos van a dejar morir como ratas a las que se les tapona la salida.


Algo me dice que hay algo más, pero parece como si esa segunda parte hubiera fallado...

lunes, 14 de septiembre de 2015

La vida ante mis ojos

De nuevo la crudeza del recuerdo de aquellas palabras que acababa de leer me llenaron de lágrimas, la única esperanza del señor Kan, era también la mía y la de supongo la de todos los supervivientes.

Conforme iba encontrando testimonios y diferentes vídeos, mi mente empezaba a hacerse un esquema de cómo había quedado el planeta, de cómo estaban las cosas y de lo poco que había quedado.

Era descorazonador, porque aún recordaba las palabras del señor Antonio, del profesor del colegio que nos daba ciencias naturales y que aún tenía la fe y la esperanza de un mundo mejor, y que nos enseñó la importancia del reciclado y del cada cosa que haces cuenta.

Ese recuerdo que durante tantos años había quedado en el recuerdo, estaba ahora en mis pensamientos cuando empezaba a ver imágenes de satélite de cómo se había desfigurado el mundo, de cómo las ciudades que antes se veían brillar en la noche, ahora no eran más que llamas incontroladas, y cómo en muchos lugares se habían empezado a levantar tremendos volcanes.

Parecía como si la propia Tierra quisiera terminar lo que el hombre había empezado, cómo si ella misma quisiera echar de su propia casa a ese malvado inquilino que la había maltratado durante tantos años, que la había ensuciado, cambiado y marchitado.

Si las bombas no habían terminado con todos los hombres es posible que las lluvias torrenciales, o los huracanes o los volcanes por doquier fueran a terminar con lo poco que quedaba.

En este contexto me empezaba a dar cuenta que por muy protegido que estuviera en mi habitáculo, si la cosa se complicada no serviría de nada.

Mi preocupación aumentaba y mi instinto me decía que tendría que pensar algo para salir.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El blog del señor Kan

Pero las cosas parecían estar cambiando en el mundo del desastre, empezaban a desbloquearse cosas, bueno, más bien a aparecer accesos que antes no tenía. Era como si todo estuviera pautado, primero pasatiempo, luego vídeos y ahora se me permitía acceder a algunos blogs de gente que parecía haber sobrevivido a este final.

Dando vueltas por ellos encontré el blog del señor Kan, que según pude leer vivía a las afueras de Berlín, a unos treinta kilómetros en un hotel. Este señor había sobrevivido a la bomba de Berlín y a las que cayeron en las ciudades cercanas. Este hombre, y otros que estaban en ese hotel y que habían vivido la guerra fría se habían refugiado en el interior, en un bunker construido muchos años atrás.

Algunos de sus compañeros habían salido para ver lo que quedaba un par de semanas después de la explosión. Y al regresar habían traído parte de aquella nube radiactiva al interior.

El señor Kan había escrito desde el principio lo que había ido sucediendo, ya que sospechaba que ese ordenador que había en el sótano estaba de alguna manera conectado. En ese blog, relataba cómo al principio ninguno iba a salir fuera del refugio, pero algunos de los más mayores decidieron ir afuera ya que no tenían tanto que perder.

Al cabo de un par de días habían vuelto, habían recuperado unos contadores de radiactividad y al ver alto grado de contaminación, se habían asustado. En menos de una semana todos estos valientes habían muerto y los que estaban dentro habían enfermado.

El dolor se le hacía insoportable, y las llagas le cubrían todo el cuerpo. Apenas podía escribir, y guardo el último mensaje para su hijo Erik, de apenas cuatro años:

"Querido Erik:

Si consigues leer esto es que gracias a Dios estás vivo, si alguien te lo está leyendo espero que sea tu madre, y espero que ambos esteis bien. El día que le dije a tu madre que se fuera a ver a su hermana a Mallorca ella pensó que estaba loco, pero algo me decía que era la única forma de que pudieras sobrevivir.

Ojalá que hayais sobrevivido y que esteis en mejores condiciones que yo, porque ya no podré abrazarte más, mis fuerzas se van y el dolor es cada vez más intenso, y ya solo me queda esperar el descanso de la muerte.

Solo quiero darte las gracias por haber existido y solo deseo que sigas existiendo, solo le  pido eso a Dios, que sigas viviendo durante muchos años y que puedas vivir en un mundo donde todo sea distinto.

Yo no he podido hacer nada por salvar este mundo, y eso me sigue quemando, pero espero haberte salvado a ti, mi niño Erik.


Te quiero hijo".


Esa es la última entrada del señor Kan, yo también le pido a Dios que Erik siga vivo, y que siga con su madre...

domingo, 6 de septiembre de 2015

Acciones en el mundo real

Lo que no podía imaginar es que en el mundo real nadie supiera nada de todo esto, y cuando veía las noticias, cuando veía como las cosas en China se iban complicando, empecé a pensar que debía poder hacer algo, que tal vez al menos debía intentar algo.

Pero siempre he pensado que un hombre no puede marcar la diferencia, y no sabía tampoco cómo marcarla, cómo empezar algo, cómo hacer que la pelota empezara a rodar. Sin embargo si que sabía que había algo que podía hacer, igual que antes los que ellos llamaban locos escribían cartas o libros, yo mandaría una carta a las organizaciones y países más importantes para que intentaran frenar esta opción, para que ese mundo posible en el que las cosas ya habían terminado no llegara a ser.

Empecé con la O.N.U, seguí con Estados Unidos, Rusia, China, España... Yo sabía que era muy difícil de creer, que era casi imposible que ellos tomaran en cuenta mis extrañas cartas, esas letras ni siquiera manuscritas que llegaban a sus servidores.

Lo peor es que luego pensé que tal vez fueran a pensar que a parte de loco fuera peligroso, y estuve mirando por detrás de mi espejo en varias ocasiones, viendo como algún coche se repetía varios días en mi trayecto habitual...

Llegué incluso a cambiar mi trayecto para que pensaran que les había visto y algunas noches me despertaba pensando que tal vez iban a entrar de sopetón en mi casa.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Otro vídeo más...

Fue hace muchos años cuando leí aquella novela sobre la tercera guerra mundial: "A las 72 horas de la tercera guerra mundial", y parece que el guión de los vídeos que estoy viendo sigue el mismo esquema.

Este venía de las afueras de Los Ángeles, de una de esas preciosas urbanizaciones con los setos bien cortados, con puerta de garaje, la típica casa del sueño americano, Y como en toda película, estaba la mamá orgullosa grabando a su niño con el papá aprendiendo a sujetar un bate, si porque ni siquiera se puede decir que pudiera con él (casi era más grande el bate que el niño).

Pero por fin el niño golpea la pelota y un ruido ensordecedor sale de la parte trasera de la casa, de lo alto de una colina cercana surge una pequeña columna de humo y luego un misil sale de allí mismo, en dirección a quien sabe donde, pero con sus cargas nucleares en el interior.

Se oye la frase de desesperación ;"Oh my god!", y el padre se acerca al niño y lo mete en casa...

Se corta la grabación y se reanuda, según la hora del reloj han pasado cinco minutos, están metidos en un atasco en dirección hacia la montaña de la que salió el misil, según se entiende en la conversación es allí donde tienen que ir si esto sucedía.

De repente se ve mucho movimiento a lo lejos. De lo alto de la montaña empiezan a salir decenas sino cientos de pequeños misiles con aparente dirección herrática, no parece que tenga ningún sentido las trayectorias que siguen ya que unos van hacia cada parte del cielo, aunque la mayoría toman dirección hacia el mar.

Es impresionante la velocidad que alcanzan estos pequeños misiles ya que en pocos segundos apenas se les ve.

Y de pronto explosiones pequeñas al norte y al sur, y un grito de alivio por parte de la gente que estaba en los coches... Sin embargo desde el mar, el sonido que viene es tremendo... A unos cien kilómetros se empieza a ver como crece el hongo nuclear, lo bueno es que la explosión a pasado en el mar, y todos gritan de alegría...

Se ve como todos se abrazan, todos están felices, todo parece haber acabado, pero esa bomba era muy potente, tan potente que un muro de agua se acerca desde el mar, y viene a toda pastilla. Todos se quedan en silencio, solo un susurro, un oh my god, un i love you...

Después un ruido ensordecedor, y el final del vídeo...

lunes, 31 de agosto de 2015

La vida antigua

Todo está perdido, por eso hace semanas que no escribo, aunque me queda la esperanza de que haya más supervivientes, y aunque he visto más vídeos que muestran que hay gente como yo, llevo muchos días con un nudo en el estómago, porque he comprendido lo absurda que es la existencia humana.

En el pasado, el hombre se ha preocupado por ser animal, ha luchado y ha muerto por sus tierras, por su pueblo, por sus medios de vida. Cuando las armas eran de mano cuando se luchaba con palos y piedras el hombre tenía una oportunidad, podía llegar a saber que al menos tenía una oportunidad.

Pero la existencia humana, la existencia idílica que estábamos viviendo en el siglo 21, no era más que un triste constructo mental, una maraña de imposiciones creadas para mantener a las personas ocupadas, para hacer que la gente de todas las clases se mantuviera viva, es decir, se dedicara a vivir, no a intentar cambiar.

Incluso los que venían a cambiar el mundo no eran más que nuevas formas para agregar más seres humanos al ciclo vital. Lo peor de este pensamiento es que me ha llevado a pensar que entonces hasta esta destrucción parcial también ha sido programada, también formaba parte del juego en el que estamos todos metidos.

Sin embargo la consecuencia a sido aún peor en el otro mundo, en el mundo en el que aún nada ha pasado, ya que ahora de pronto entiendo que hay cosas que ya no tienen tanto sentido para mi, pues veo claramente que hasta el escribir lo que escribo y vivir lo que vivo forma parte de esa corriente que me ha llevado a formar parte del ciclo en el que estoy.

Y todo ese pensamiento que me viene persiguiendo desde que estudié el mecanicismo, y que luego me hizo soñar al leer el preludio a la fundación de Assimov, ahora se junta con las teorías sobre la madre tierra, y me lleva a ser no más que uno entre siete mil millones. El problema era que esos siete mil millones tienen que entrar en el ciclo, y la única forma de hacer entrar a muchos es el conflicto y la guerra.

Esa maldita bomba atómica ha hecho más por la paz que  cientos de discursos, pero llegado el momento la propia tierra se ha revelado y a preferido perder en parte y acabar con muchos de esos virus humanos.

Ese virus humano, del que yo formo parte, ese virus humano que ha podido cambiar el mundo y no lo ha hecho, que ha terminado por terminar casi con todo...

Desde estas cuatro paredes, y veo que no tiene sentido, pero sigo respirando...

domingo, 16 de agosto de 2015

Pequeña esperanza

Lo que acababa de ver significaba una pequeña esperanza, significaba que aún cabía la posibilidad de que más y más gente se hubiera salvado de alguna manera, no solo con este pequeño refugio en le que yo estaba.

La vida parecía de pronto mejor, de pronto yo pensaba que a lo mejor ya habría varios millones de supervivientes en el mundo, que la raza humana al menos tendría una opción de sobrevivir, una posibilidad de volver a ser otra vez.

Esta era la posibilidad de que pudiéramos volver a empezar de alguna manera, y de que tal vez si hubiera zonas del planeta donde no hubiera caído una bomba, donde hubiera una comunidad o unos pueblos o zonas donde ir y tener una opción.

Tal vez así pudiéramos arrancar de nuevo como pueblo, cómo una nueva comunidad de humanos, y eso si podría tener su importancia, aunque no supiera quien pudiera existir.

Esta era una pequeña esperanza para todos nosotros, porque yo sabía que seguro habría más cuartos como éste, en el que habría más gente como yo, pensando en la suerte que tenía (buena o mala).

Sin embargo, al despertar en mi mundo, en el otro mundo, las cosas se había complicado, el problema económico se había hecho más grande, y las explosiones en las zonas industriales en China no habían sino empeorado las cosas.

Parecía que hubiera una convergencia con los sueños primeros que tuve hacía muchos años, con ese avión soltando las bombas desde el cielo en dirección hacia mi posición, o esos soldados disparando hacia mi.

Estas cosas en lugar de pasar de largo se retenían en mi cabeza y me hacían empezar a pensar que los dos mundos estaban relacionados de alguna manera, y que era posible mandar alguna información desde uno hacia el otro.

Esto podía ser significativo, si podía mandar la información desde un punto al otro tal vez aún hubiera esperanza, esperanza de evitar lo sucedido, de evitar la guerra.

sábado, 15 de agosto de 2015

El segundo golpe

No quería ver más. Se me había roto el alma y por eso no quería ver más vídeos, pero allí había muchas cosas que tenían que ser vistas, había muchos sitios donde pulsar para comprender la magnitud de lo que había sucedido.

Y es que lo cierto es que aunque no queremos nuestra curiosidad puede más que nuestro miedo, o incluso que nuestra prudencia... El caso es que al final le di al segundo vídeo de la lista y lo que apareció fue incluso peor que lo anterior.

En este caso aparecían una ciudad, no la supe reconocer porque no era ninguna de las que había visto antes, lo único que reconocí fue los rasgos de los niños que estaban jugando, eran asiáticos, y estaban en un parque. Se oían las voces suaves de las madres comentando supongo las gracias de los niños y a estos cantando una canción, estaban celebrando algo.

Era algo más tarde que en el vídeo anterior, con lo cual supuse que estaban cerca de China. En el vídeo los niños seguían correteando, y las madres hablando cuando de pronto... Desde la espalda de la grabación un terrible crujir empezaba a grabar y las caras de los niños cambiaban a gran sorpresa... El ruido era ensordecedor y parecía como si de pronto fuera el medio día.

La mamá que estaba grabando, en un gesto instintivo se dio la vuelta y empezó a grabar en la dirección del sonido... Y ahí estaba de nuevo, el hongo nuclear creciendo lejos de ellos, y el grito de terror de las madres que iban a coger a sus hijos que pensaban que se trataba de unos fuegos artificiales...

Yo pensaba que estaba grabando con el móvil, pero al ver que seguía grabando y que cogía en brazos a los niños me di cuenta de que llevaba una de esas cámaras que graban lo que ves, y así pude seguir la historia un poco más.

Aunque sabía el final, no pude parar... No pude parar de oír esos gritos, esa desesperación de la madre mientras corría en busca de un refugio, mientras corría entre las calles buscando un lugar donde salvar a sus hijos.

De pronto una plaza y una especie de helicóptero parado en medio, con las aspas en movimiento, y unos soldados mandando subir lo más rápido posible a los que habían conseguido llegar, hasta ellos. Y esta madre con sus dos niños lo consiguió, y subió a ese helicóptero y vi como se elevaba del suelo y empezaba a alejarse de la explosión... Mientras huían casi rozando pasaba otro misil, y mientras ellos alcanzaban la velocidad del sonido algo hizo temblar todo, era la segunda explosión, pero el aparato estaba preparado para ello.

Lo habían logrado, se habían salvado, y así terminaba el segundo vídeo.

martes, 11 de agosto de 2015

El poderoso caballero

Y en mi mente se cruza todo lo visto con todo lo vivido, todas esas almas si es que tal cosa existe, todas esas personas que montaban en su coches más o menos lujosos, que iban a sus trabajos más o menos buenos, que luchaban por un sueldo mejor o peor, que peleaban cada mes por terminarlo lo mejor posible... Todos ellos estaban muertos.

Desde ese avión, esas personas habían tenido tiempo al menos de pensar en toda su vida, en todos los momentos mejores o peores que habían vivido, que habían sentido, aunque solo unos instantes habían comprendido que la muerte se acercaba, que no era una cosa que ya pasaría sino que iba a pasar en  breve.

Su muerte, sus imágenes, sus recuerdos, sus vidas, iban a desaparecer en breves momentos, y nada importaba el dinero que habían gastado en los pasajes, ni importaba el dinero que habían costado esas tres torres de Madrid, ni las dificultades que tenían para pagar las empresas que en ella tenían su residencia fiscal.

Nada importaba si Antonio Fernández no había logrado los objetivos de venta, o si Pepito Perez ese día había sido despedido, nada importaba si Beatriz Sánchez no había pagado la letra de la casa, o si Gerardo iba a ser embargado, a nadie le importaba ya si el IPC se desplomaba o si por el contrario la economía iba viento en popa...

Todos esos conceptos del pasado lo único que hacían ahora era sonarme como meros cuentos, como las guerras por honor, o las batallas con disciplina. Todo era una gran broma que nos había costado la existencia.

Quién sabe cuantos miles habríamos sobrevivido, quien sabe como podríamos hacer para volver a ser humanidad, quien sabe si podríamos volver a reunirnos todos. Todo era una gran pregunta, y todo lo que tenía que ver con el dinero me parecía ahora una gran broma, una bofetada del destino.

Ese gran equilibrio logrado con años de historia, logrado con años de guerras ahora no significaba nada ya que ahora no había suficientes humanos para luchar por el oro o por el petróleo.

Este argumento era el que me hacía pensar que jamás iba a pasar lo que había pasado, porque al pasar esto pasaba como en aquella cita: la situación era primero preocupante pero no desesperada, pero ahora ya era desesperada, aunque ya no preocupante...

Un mundo en ruinas y un montón de pensamientos, eso era mi legado, el legado de este mortal encerrado en cuatro paredes, y que no quería saber más de momento...

lunes, 10 de agosto de 2015

El fuego.

Cuando la primera vez un hombre tuvo el control del fuego seguro que se sintió superior a todos los hombres, y seguro ser pensó que en esta ocasión , u momento.

Al aprender a controlarlo seguro que vio muchas más ventajas, y vio que podía cocinar, y que lo podía usar para defenderse, para iluminar la noche, para terminar con sus enemigos y con sus miedos.

La primera vez que vi el fuego me hipnotizó, y cuando me quemé sentí su poder, y luego aprendí a respetarlo y a saber cuidarlo y usarlo, a cocinar con él, y a usarlo para ver en la noche oscura.

La primera vez que vi una explosión nuclear, entendí su poder de destrucción, entendí que la forma en que desintegra los átomos no hace distinciones, que en una explosión nuclear no hay aliados, ni amigos, ni enemigos, ni espias, cuando la bomba explota solo hay muertos, o casi muertos, solo hay polvo radiactivo, y muy pocos lugares para esconderse, muy pocos lugares donde estar a salvo.

Si te pilla debajo o a menos de dos kilómetros estás muerto en instantes, si estas algo más lejos al menos verás como empieza el apocalipsis, pero morirás en segundos, si estás a más de diez kilómetros a lo peor lo has visto subiendo, saliendo de la nada un hongo y una luz cegadora que avanza hacia ti, como en una película, como en el día después.

Puede que en ese momento no mueras, pero estas condenado, estás viendo como esa luz te enamora pero te va a consumir, y solo tienes unos instantes para sobrevivir...


La primera vez que vi las imágenes de esa consola me quería morir, las primeras imágenes venían de un móvil, estaban en un avión, sobrevolaban El Escorial, y de pronto a lo lejos esa luz en el suelo, en el centro de la zona que corresponde a Torrejón, esa luz cegadora, que iba directa hacia la ciudad de Madrid, y que llegaba a hacer caer los rascacielos, las cuatro torres de Madrid, y seguía en dirección a ellos.

Luego el sonido de la emergencia en el avión, el grito de los pasajeros, y un te quiero sordo, un mensaje y una oración...

Más tarde, el silencio, el fin de grabación.

Cinco minutos asimilando aquel horror, cinco minutos en los que no pude parar de llorar, en los que de pronto después de tanto tiempo comprendí lo que había pasado...


domingo, 9 de agosto de 2015

La lección no aprendida

Y yo aún recordando aquella frase de aquella película que yo pensaba que me iba a cambiar la vida: "Carpe Diem", vive, aprovecha el momento.

Aprovechalo y vete de viaje, te dijiste, aprovéchalo y sal de aquella escuela, y te fuiste, aprovéchalo y desaparece del mapa, pero nunca te fuiste, nunca te escondiste nunca desapareciste hasta ese momento en que lo que ha desaparecido el mundo, y yo aquí en este agujero dentro de la tierra a muchos metros.

A salvo espero, o al menos de momento a salvo, y quizás sea de los pocos que ha sobrevivido a esta explosión sobre la ciudad de Madrid, en el centro de ese país, antes alegre ahora inexistente llamado España.

Y tantas oportunidades para haber vivido diferente  que ninguna fue lo suficientemente importante como para tomarla en serio, ninguna me sacó de mi mismo, y ninguna me hizo saltar sobre mi mismo como dijo el titiritero de Nietzsche en el libro de Zaratustra.

Pude haber aprendido tantas veces que nada importa ya...

martes, 4 de agosto de 2015

La nueva pantalla

Dicen que es bueno estar informado, dicen que siempre es mejor saber las cosas que no saber nada, y yo en mi ignorancia pensaba que sería mejor saber lo que había pasado o lo que estaba pasando que no saber nada.

Pero hay verdades que son mejor no saberlas o hay cosas que es mejor que se mantengan en lo oscuro, en la zona muerta como decía el señor King, en el lado de la mente donde solo es una posibilidad y no un hecho.

Yo pensaba que no podía ser peor, que saber algo sería algo que me haría mejorar de estado de ánimo, pero en ese pensar que las cosas eran de alguna forma siempre piensas que no  pueden ser peor que el peor de los escenarios que has imaginado.

Y cuando la consola se volvió a abrir, las cosas no podían ser más desalentadoras, no podían ser peores, de hecho, ni en el peor de mis mundos posibles las cosas habían salido de esa forma.

En mi recuerdo estaba aquella frase de "El día después", sobre el desastre que podía significar una guerra a escala total, ya que lo que en aquella película se narraba no era más que un conflicto a pequeña escala, era solo una guerra parcial, una lucha pequeña.

Al abrir el primer vídeo que se mostraba en la consola comprendí hasta que punto los humanos podían llegar a estar locos, hasta que punto el poder podía hacer que una sola persona dejara con vida en todo el mundo a apenas unos pocos millones, por no decir poco más de un millón de personas.

Las cosas no podían ser peor, a menos que alguien hubiera grabado todo ese holocausto y estuviera a punto de mostrármelo en esas cuatro paredes.

lunes, 3 de agosto de 2015

0u5y: y ahora qué.

Esa era la señal, estaba seguro, pero el problema era ¿qué significa? ¿qué hago ahora con ello?

Tanto tiempo esperando alguna noticia y cuando llega no se que hacer con ello... No hay ningún lugar en la consola que me pida un password, ni ningún sitio donde se pueda hacer un login, o es pensaba. Me sentía como todos aquellos que habían intentado en algún momento saltar alguna clave o romper algún servicio de seguridad.

Qué cosas tiene esta situación, tanto tiempo que tengo y no se que hacer con este mensaje. Y tal vez pensé a los pocos días no es un mensaje, tal vez solo ha sido un bug en el programa que gestiona todo esto.

Y de pronto se me ocurre una cosa, y si lo pongo como nombre de jugador en los juegos que me están entreteniendo.

Así que intento batir mi record en el juego de carreras que es el que mejor se me da y al conseguirlo en el record pongo:

0u5y

El ordenador se apaga pero sigue funcionando, sigo oyendo el sutil sonido del ventilador, algo ha pasado y ahora encima no tengo consola......


Maldita suerte...

domingo, 2 de agosto de 2015

De repente una señal

Estando perdido como ando, y sin saber donde ando, ni porqué sigo respirando me pregunto que hice yo de bien para estar aquí. ¿Y toda esa gente con más dinero o con más inteligencia?

Sin embargo yo era el que estaba salvado, yo aún respiraba y parecía que todo había sido pura suerte, pero era ¿suerte?.

Yo me había levantado como cada mañana y cómo todos los días había tomado un té y unas tostadas, siempre la misma rutina. Y aunque la cosa en las noticias pintaba mal, quería ir al centro como nunca lo hacía.

Esa decisión me había salvado la vida, pero a cambio no sabía nada de lo que había sido de toda la familia, de todo el mundo que yo quería, de todo lo que importaba. Acaso era vida la vida que estaba teniendo.

La muerte era lo presente, y solo me quedaba esperar por que algo pasara nuevamente, porque las cosas pudieran cambiar.0u5y...

En la pantalla de pronto ese extraño 0u5y,  que podía ser o significar, ese código tendría que buscarlo en algún lugar, pero al menos era un mensaje aunque raro, al menos algo nuevo en lo que pensar...

jueves, 23 de julio de 2015

Los juegos mentales

Ojalá todo hubiera sido nada más que un juego mental, un experimento mental, un algo que me hubiera inventado, pero no era así, estaba allí solo y seguía solo y probablemente seguiría solo durante mucho tiempo.

Y ese estar solo que me volvía loco al principio ahora empezaba a agobiarme ya que yo se que no podría sobrevivir si no fuera por todos los alimentos que tenía almacenados en este lugar, y que si salía fuera y por lo que fuera consiguiera llegar a un sitio donde no hubiera radiación tampoco sería capaz de sobrevivir, ya que no me había molestado en aprender lo básico.

Ahora me causa gracia pensar en la forma en que vivíamos antes de la guerra, antes de que todo pasara, antes de que todo saltara por los aires, esa forma de conseguir dinero para luego gastarlo en comida, bienes y servicios. Pero ahora la cosa era ya diferente.

Mi mente se puso a jugar y me imaginé llegando a La Cañada, llegando a ese pueblo en lo alto de las montañas donde seguramente no habría radiación, e intentado buscar la forma de conseguir alimento de la tierra, en medio de esa montaña, donde solo crecen las plantas en verano, y todo el invierno todo está frío y oscuro.

De esta forma tendría que pensar la manera de hacer que las plantas crecieran más y más deprisa...

martes, 21 de julio de 2015

Aquella isla

Y del recuerdo también vino sin querer aquel lugar tan alejado en el tiempo, aquel viaje a lo desconocido, aquel viaje sin retorno donde lo que comenzó como una ilusión acabó como un círculo vicioso del que jamás se puede escapar del todo.

Después de aquel viaje nada fue igual, ni siquiera la lógica de mis actos, ni la lógica de mis pensamientos podía ser igual después de haberme perdido de mi mismo, de haber pasado por encima de mi propio ser.. Y luego a la vuelta después de haber roto con mi propio yo.

Con el tiempo, después de volver de Ibiza me di cuenta de que uno podía sobreponerse de casi todo y reinvertarse una y otra vez, ya que aunque el dolor psicológico y el físico te llevaban a poder inventar un nuevo velo que hacía que la realidad se volviera diferente, y que la percepción de los otros fuera nueva.


Y sin embargo era posible que ya diera igual y que aunque uno invente las personalidades que invente lo cierto es que ahora a lo peor ya nadie podía admirar la obra de arte que era ese crearse desde cero.

domingo, 19 de julio de 2015

Falta de noticias

Cuando te encuentras tanto tiempo solo como llevo ya en este lugar, una de las cosas que más empiezan a molestar es la falta de noticias, el no tener idea de lo que está pasando, si es que algo está pasando.

Llega un momento en que todo lo que quieres es que alguien te cuente algo, algo de lo que sea, aunque fuera algo tonto, algo que no tuviera sentido pero al menos algo, llegado este momento solo quería escuchar una voz humana, hacia ya tres semanas que lo único que veía eran películas, e intentado arreglar un pequeño router que parece que se ha fundido cuando ha estallado la bomba. Ese momento nunca lo olvidaré, ese sonido pasmoso, ese temblar todo, y el miedo que me recorría por todo el cuerpo.

Ese miedo de pensar que todo se acaba, que todo se termina en un momento...

Pero parece que la cosa va a mejorar... Parece que voy a conseguir que arranque...

viernes, 17 de julio de 2015

La mente

A veces cuando vuelvo al mundo que yo creo que es el real intento hacer cosas diferentes de como las hacía antes, a veces intento vestir diferente, o cambiar el camino, solo por ser diferente a lo que era antes de que sucediera lo que ha sucedido en el otro mundo.

Y es como para pensarlo, visto que todo en unos instantes ha terminado y que solo unos pocos habrán logrado sobrevivir como yo, es importante vivir la vida e otra manera, es importante vivir cada instante como decían las películas de posguerra como si fuera el último.

Por mucho que alguien lo hubiera imaginado y por muchas ficciones que he leído nada me había preparado para esto que ha pasado. Es algo que no me cabe en la cabeza lo que tiene que haber pasado por la mente de los que han dado la orden de lanzar los misiles y la de los soldados que han girado las llaves, o que han dejado salir de los silos esos misiles.

No hubiera querido estar en su piel, ni en el momento del lanzamiento ni en el de los primeros informes de víctimas, tener tantas muertes en la cabeza tiene que volverte loco, aunque no te vayan a mirar a la cara para decirte "Tú me has matado".

Eso lo llamaban el efecto Apolo, ya que Apolo mataba de lejos, Apolo lanzaba la flecha y no veía la cara del que moría, así las armas modernas y así las nucleares.

Que han debido de sentir los muertos antes del momento...

jueves, 16 de julio de 2015

Primeros minutos

Una vez llegado al fondo me estaba esperando esta consola desde la que escribo, y en ella se estaba visionando un vídeo con lo que estaba pasando, con el porqué de aquella alerta y porqué estaba yo allí metido:

"Alerta, alerta, alerta... Lanzamiento de misiles detectado, la crisis de Grecia lo ha desencadenado todo... Parece que no queda mucho, parece que ya todo está perdido, es como si ya no quedara esperanza... Estamos condenados..."

Esa voz de mujer que venía desde esa pantalla había resumido todo, aquel conflicto que había comenzado con la crisis del Euro y la falta de liquidez, había desencadenado la entrada de China como pagador de los problemas Griegos, y les había permitido establecer una base militar en las afueras de Atenas.

Después los escándalos de espionaje chino en diferentes países de la OTAN y en Rusia, y por fin aquel desastre de invasión de la zona de Grecia contraria a los chinos y el comienzo de las hostilidades.

Tanto que se confiaba en la ONU, pero igual que con la Sociedad de Naciones en la segunda guerra mundial, tampoco valieron para nada las protestas y las negociaciones...

La gente se había vuelto loca como cuando la crisis de Irak, y los centros comerciales no tenían a penas alimentos en lata, ni agua embotellada, aunque todos confiaban ene que nada de aquello fuera a pasar, todo iba de mal en peor, y eso que los dos grandes enemigos en tiempos pasados eran ahora aliados y estaban preparados para todo...

martes, 14 de julio de 2015

El día antes

Lo cierto es que antes de que todo esto comenzara la vida era normal, las cosas sucedían según lo que era costumbre. Me levanté como siempre, desayuné y en esta ocasión me fui al centro de Madrid a dar una vuelta.

Habían comenzado las rebajas y me apetecía mucho dar una vuelta por la zona de informática para ver como estaban de precio las tablets, ya que la mía ahora estaba un poco anticuada. De manera que entré en el metro y me dirigí hacia la estación de Callao para ver lo que había en el Corte Inglés.

Me di una vuelta por toda la zona y cuando iba a entrar en el centro comercial sonaron las alarmas, nunca pensé que ese sonido fuera tan aterrador ni que esta ciudad tuviera esas sirenas puestas... Entonces fue cuando vi que la puerta se abrió, al final de la calle, al lado del metro se levantó un muro y dio paso a una especie de tobogán.

No dudé porque algo me decía que esa era la única forma de escapar, que eso estaba ahí para mi... Y me introduje por una especie de caída libre, no se el tiempo que estuve cayendo pero estoy casi seguro que al menos descendí unos cien metros.

Y así empezó todo, así llegué al fondo, a estas cuatro paredes,  y por eso pienso que aunque pocos algunos más habrán sobrevivido.

domingo, 12 de julio de 2015

Aquella película

Me dijeron en su momento que no era conveniente ver películas para mayores, y yo los ignoraba, veía todo lo que podía, ponía todos los vídeos que podía, y poco a poco fui conociendo otros mundos y otras cosas que tal vez era mejor que no hubiera conocido tan pronto.

Pero ha sido gracioso... Mientras estaba pasando otro día en este lugar donde permanezco guardado de la radiactividad exterior, me he puesto a mira películas antiguas y de pronto me he encontrado con la primera que me hizo no dormir una noche entera, bueno, unas cuantas noches...

"El día después", y yo que miraba la base americana desde mi ventana y pensaba que en cualquier momento iba a caer la bomba, esa bomba nuclear que haría que mi vida, de apenas ocho años iba a terminar.

Que curiosa es la vida, yo miraba hace treinta años y pensaba, y creía ver como se acercaba la bomba y destruía todo, mientras yo estaba allí... Y así pasaba las noches, pensando que ya todo estaba perdido. Y han pasado treinta años y ahora, al final todo ha sucedido, pero lo raro es que he sobrevivido, lo raro es que no he muerto como todos los demás.

Si no hubiera visto ese cartel, si no hubiera entrado en esa puerta tal vez no lo habría contado, pero porqué ha pasado esto, si todo parecía tan normal, si no había ninguna amenaza...

La montaña

Al ir caminando como todos los días en mis cuatro paredes, de pronto me apeteció dibujar, algo que no comprendí en el momento, ya que nunca se me ha dado bien. Sin embargo lo único que tengo en este agujero es tiempo, mucho tiempo.

Las líneas se cruzaban en el papel y aquella montaña de mis recuerdos se empezaba a plasmar, ese cielo azul, los arboles, los pinos hacia el cielo y al fondo ese pico, esa antigua cantera de piedra, de granito, y ese olor a recién llovido, y ese recuerdo de mi mismo mirando al infinito y recordando el infinito.

No era otra cosa que el recuerdo, las cosas eran tan bellas con esa edad, todo era nuevo, y a al derecha la presa, esa presa llena de agua y tan antigua, como la vida, llena de ilusiones y solo con una salida, solo con el fluir del tiempo.

Ese dibujo nunca fue tan oscuro, aunque quise darle luz ya no tiene luz, aunque quise recordarlo como aquel momento ya no es un recuerdo, ya no queda nada de lo que era, y si queda... ¿Y si queda?

Ese lugar esta a cien kilómetros, a lo mejor no allí no ha llegado la radiación, a lo mejor allí todo está bien, además allí ahí vacas y cabras, y hay sembrados, tal vez deba ir allí, como en el sueño que tuve, con cientos de personas caminando hacia allí.

Solo tal vez, ese sea el camino que pueda tomar, en busca de ese agua, de esa comida, pero se que tengo que esperar un poco más, se que aún es pronto para salir del bunker...

viernes, 10 de julio de 2015

El recuerdo

Y sin embargo hay ratos en los que prefiero volver la mirada atrás y al cerrar los ojos de nuevo soy feliz con el tiempo y la distancia, con los recuerdos que vuelvo a vivir en estas paredes en las que estoy encerrado.

De pronto viene a mi el campo de trigo, antes de que fuera convertido en campo de futbol, y vuelvo a tener en mi mano esa flor roja, con el centro negro, vuelvo a mirar al cielo viendo imágenes de dragones y aviones, vuelvo a ser el niño que se desliza colina abajo con un trozo de cartón.

Ese tiempo invade mi mente y en él solo hay vívidas imágenes, solo hay sensaciones de sol brillando, o de ese balón que un día se llevó la corriente... Pero aún tristes los recuerdos son tan bellos que no puedo evitar preguntarme si aún sufriendo era yo mismo el que vivió aquello.

Esa mirada por la ventana, y ese río que se desliza serpenteante donde ahora solo quedan edificios, que ninguno de los que viven en ellos pueden recordarlo, porque todos han dejado de existir, porque todo eso solo queda en este texto que ahora muere como yo otra noche, y es que todas las noches mueren los recuerdos...

Pero es así como yo lo viví, y la vida fue de esa forma, aunque ahora habrá que ver si alguien de todos ellos sigue vivo en este lado, en el lado de lo oscuro, en el lado de los que han muerto en un instante.

Oscuridad

Hace muchos años en uno de mis sueños notaba que yo estaba despierto pero mi cuerpo no reaccionaba, que no todo estaba a mi alrededor, que las cosas seguían ahí pero no podía mover ni siquiera un dedo.

Hoy, después de tantos días aquí encerrado he creído despertar pero no podía moverme, he creído estar consciente pero seguía dormido o eso creo... No tengo certeza pero me ha pasado como en aquellos tiempos en los que todo sucedía mientras yo yacía ahí inmóvil y me decía a mi mismo levántate y anda, pero no era capaz.

Esa angustia me está acompañando hoy todo el día, y se ha mezclado con el horroroso recuerdo de lo que ha pasado ya, de las miles, de las millones de almas que dejaron de existir en apenas segundos.

Y lo peor es eso, que en el otro mundo las cosas siguen igual, nadie creería lo que ya ha pasado, nadie creería que todos los que están ya no están, si tuviera alguna prueba, o si fuera capaz de traerme algo de esas cuatro paredes.

Pero eso ya es imposible, al amanecer en este mundo debe ser que duermo en el otro, o tal vez ni siquiera, a lo mejor coexisto en ambos mundos... Es descabellado pero se que hay algo que tengo que aprender allí o aquí, se que algo me hará entender esta locura en la que estoy inmerso.

jueves, 9 de julio de 2015

Las voces

Cada día que pasa en el agujero las cosas son peores, ahora me parece oír voces fuera, sonidos fuera, como si nada hubiera pasado, aunque ya se que todo a pasado ya, aunque ya se que no puede haber ni coches, ni teléfonos...

La vida a cesado, y si algo quedó  con vida ahora estará terminando, si algo sobrevivió ahora estar agonizando porque la radiación es muy alta.

Aunque cada día pienso en salir se que aún es pronto, y tengo que buscar entre todo lo que hay haber si hay algún medidor de radiación, sería tan útil...

Espero que la cosa mejore, porque me estoy volviendo loco aquí encerrado...

miércoles, 8 de julio de 2015

Preso de sus recuerdos

Sin embargo esto no era más que tiempo y aunque se había anticipado a los acontecimientos, y estaba a salvo lo que no estaba era a salvo de sus propios recuerdos, del recuerdo del mundo que sabía que ya no existía.

Eran los recuerdos los que llevaban varios días amenazando su cordura, ya que el tiempo que estaba dentro de esas cuatro paredes le llevaban cada vez más a desesperarse a recordar todo lo que había, lo que tenía, lo que existía...

Esos días en los que cogía el coche y se iba a pasar el fin de semana al pueblo de La Cañada, el lugar donde cuando era niño había corrido con la bicicleta, donde se había perdido en el bosque, donde había descubierto la pasión por el subir otra colina y descubrir que es lo que hay detrás, por entender todo lo que había en cada lugar.

El cielo era azul, y a veces en las tardes empezaban a venir las nubes, y corría el aire, y los árboles se movían de lado a lado, como si fueran a partir, y después la fuerza del rayo, la fuerza del tiempo y el trueno que hacía temblar sus entrañas y las ventanas.

Buenos tiempos, cuando la lluvia caía, cuando todo era fácil, cuando la tierra se mojaba y luego olía a tierra mojada, ese olor a naturaleza, la paja húmeda, los paseos y luego esas noches frescas. Allí fue donde encontró a la Vía Lactea, encontró ese camino en el cielo...

Y se preguntaba porqué luego al volver a la ciudad no se veía ni una estrella, ni una luz,  y todo era por la propia luz de la ciudad. La noche y el día, el ya no sabía cuantos días habían pasado, porque no llegaba luz de la calle solo la luz de ese generador que le estaba salvando la vida, que le permitía seguir con esperanza.

Luego despertaba, y estaba de nuevo con su vida, con su familia y en este otro mundo no había pasado nada, nadie sabía nada de todo lo que había pasado...

Presentando el cuento

La noche oscura se cierne sobre la ciudad de Madrid, el lugar donde vive Juan, nuestro amigo, el amigo de las letras que quiere narrar su historia, la historia de ese mundo en el que vive sin saber si vive o no vive, sin saber si piensa o no piensa.

Porque Juan sabe que ya todo está perdido, el sabe que aunque haya más como él en el mundo ya no queda un mundo por el que luchar o un mundo para cambiar. Ese mundo murió hace unas semanas, con todos los demás que estaban con el en la ciudad de Madrid el día que cayó la bomba, esa bomba que ahora ninguno recuerda porque fue en el mundo de sus sueños, pero él sabe algo que los demás no saben...

Ese mundo que está en sus sueños es tan real como  el mundo en el que el va y viene y deambula, es tan real como las noches y los días, porque lo que pasa en ese mundo es lo que podría haber sido en el actual.

Ya lo supo aquel filósofo que estudió en la escuela, ese tal Leibniz y sus mundos posibles, pero el creía que no había conexión entre esas mónadas, y sin embargo el había sido consciente durante la noche de que en el otro mundo, en el mundo de los sueños la bomba había caído, y todos se habían desintegrado, todos menos él, y seguro que alguno más habría estado en algún lugar alejado o protegido, pero no debía salir aún, no era preciso, tenía de todo para unas semanas más, y luego tendría que buscarse la vida.

Esperaba que para entonces las condiciones fueran mejores y que la radiación hubiera bajado lo suficiente para no correr el peligro que sabía que corría saliendo de su refugio.