A veces cuando vuelvo al mundo que yo creo que es el real intento hacer cosas diferentes de como las hacía antes, a veces intento vestir diferente, o cambiar el camino, solo por ser diferente a lo que era antes de que sucediera lo que ha sucedido en el otro mundo.
Y es como para pensarlo, visto que todo en unos instantes ha terminado y que solo unos pocos habrán logrado sobrevivir como yo, es importante vivir la vida e otra manera, es importante vivir cada instante como decían las películas de posguerra como si fuera el último.
Por mucho que alguien lo hubiera imaginado y por muchas ficciones que he leído nada me había preparado para esto que ha pasado. Es algo que no me cabe en la cabeza lo que tiene que haber pasado por la mente de los que han dado la orden de lanzar los misiles y la de los soldados que han girado las llaves, o que han dejado salir de los silos esos misiles.
No hubiera querido estar en su piel, ni en el momento del lanzamiento ni en el de los primeros informes de víctimas, tener tantas muertes en la cabeza tiene que volverte loco, aunque no te vayan a mirar a la cara para decirte "Tú me has matado".
Eso lo llamaban el efecto Apolo, ya que Apolo mataba de lejos, Apolo lanzaba la flecha y no veía la cara del que moría, así las armas modernas y así las nucleares.
Que han debido de sentir los muertos antes del momento...
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