Ojalá todo hubiera sido nada más que un juego mental, un experimento mental, un algo que me hubiera inventado, pero no era así, estaba allí solo y seguía solo y probablemente seguiría solo durante mucho tiempo.
Y ese estar solo que me volvía loco al principio ahora empezaba a agobiarme ya que yo se que no podría sobrevivir si no fuera por todos los alimentos que tenía almacenados en este lugar, y que si salía fuera y por lo que fuera consiguiera llegar a un sitio donde no hubiera radiación tampoco sería capaz de sobrevivir, ya que no me había molestado en aprender lo básico.
Ahora me causa gracia pensar en la forma en que vivíamos antes de la guerra, antes de que todo pasara, antes de que todo saltara por los aires, esa forma de conseguir dinero para luego gastarlo en comida, bienes y servicios. Pero ahora la cosa era ya diferente.
Mi mente se puso a jugar y me imaginé llegando a La Cañada, llegando a ese pueblo en lo alto de las montañas donde seguramente no habría radiación, e intentado buscar la forma de conseguir alimento de la tierra, en medio de esa montaña, donde solo crecen las plantas en verano, y todo el invierno todo está frío y oscuro.
De esta forma tendría que pensar la manera de hacer que las plantas crecieran más y más deprisa...
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