lunes, 14 de septiembre de 2015

La vida ante mis ojos

De nuevo la crudeza del recuerdo de aquellas palabras que acababa de leer me llenaron de lágrimas, la única esperanza del señor Kan, era también la mía y la de supongo la de todos los supervivientes.

Conforme iba encontrando testimonios y diferentes vídeos, mi mente empezaba a hacerse un esquema de cómo había quedado el planeta, de cómo estaban las cosas y de lo poco que había quedado.

Era descorazonador, porque aún recordaba las palabras del señor Antonio, del profesor del colegio que nos daba ciencias naturales y que aún tenía la fe y la esperanza de un mundo mejor, y que nos enseñó la importancia del reciclado y del cada cosa que haces cuenta.

Ese recuerdo que durante tantos años había quedado en el recuerdo, estaba ahora en mis pensamientos cuando empezaba a ver imágenes de satélite de cómo se había desfigurado el mundo, de cómo las ciudades que antes se veían brillar en la noche, ahora no eran más que llamas incontroladas, y cómo en muchos lugares se habían empezado a levantar tremendos volcanes.

Parecía como si la propia Tierra quisiera terminar lo que el hombre había empezado, cómo si ella misma quisiera echar de su propia casa a ese malvado inquilino que la había maltratado durante tantos años, que la había ensuciado, cambiado y marchitado.

Si las bombas no habían terminado con todos los hombres es posible que las lluvias torrenciales, o los huracanes o los volcanes por doquier fueran a terminar con lo poco que quedaba.

En este contexto me empezaba a dar cuenta que por muy protegido que estuviera en mi habitáculo, si la cosa se complicada no serviría de nada.

Mi preocupación aumentaba y mi instinto me decía que tendría que pensar algo para salir.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El blog del señor Kan

Pero las cosas parecían estar cambiando en el mundo del desastre, empezaban a desbloquearse cosas, bueno, más bien a aparecer accesos que antes no tenía. Era como si todo estuviera pautado, primero pasatiempo, luego vídeos y ahora se me permitía acceder a algunos blogs de gente que parecía haber sobrevivido a este final.

Dando vueltas por ellos encontré el blog del señor Kan, que según pude leer vivía a las afueras de Berlín, a unos treinta kilómetros en un hotel. Este señor había sobrevivido a la bomba de Berlín y a las que cayeron en las ciudades cercanas. Este hombre, y otros que estaban en ese hotel y que habían vivido la guerra fría se habían refugiado en el interior, en un bunker construido muchos años atrás.

Algunos de sus compañeros habían salido para ver lo que quedaba un par de semanas después de la explosión. Y al regresar habían traído parte de aquella nube radiactiva al interior.

El señor Kan había escrito desde el principio lo que había ido sucediendo, ya que sospechaba que ese ordenador que había en el sótano estaba de alguna manera conectado. En ese blog, relataba cómo al principio ninguno iba a salir fuera del refugio, pero algunos de los más mayores decidieron ir afuera ya que no tenían tanto que perder.

Al cabo de un par de días habían vuelto, habían recuperado unos contadores de radiactividad y al ver alto grado de contaminación, se habían asustado. En menos de una semana todos estos valientes habían muerto y los que estaban dentro habían enfermado.

El dolor se le hacía insoportable, y las llagas le cubrían todo el cuerpo. Apenas podía escribir, y guardo el último mensaje para su hijo Erik, de apenas cuatro años:

"Querido Erik:

Si consigues leer esto es que gracias a Dios estás vivo, si alguien te lo está leyendo espero que sea tu madre, y espero que ambos esteis bien. El día que le dije a tu madre que se fuera a ver a su hermana a Mallorca ella pensó que estaba loco, pero algo me decía que era la única forma de que pudieras sobrevivir.

Ojalá que hayais sobrevivido y que esteis en mejores condiciones que yo, porque ya no podré abrazarte más, mis fuerzas se van y el dolor es cada vez más intenso, y ya solo me queda esperar el descanso de la muerte.

Solo quiero darte las gracias por haber existido y solo deseo que sigas existiendo, solo le  pido eso a Dios, que sigas viviendo durante muchos años y que puedas vivir en un mundo donde todo sea distinto.

Yo no he podido hacer nada por salvar este mundo, y eso me sigue quemando, pero espero haberte salvado a ti, mi niño Erik.


Te quiero hijo".


Esa es la última entrada del señor Kan, yo también le pido a Dios que Erik siga vivo, y que siga con su madre...

domingo, 6 de septiembre de 2015

Acciones en el mundo real

Lo que no podía imaginar es que en el mundo real nadie supiera nada de todo esto, y cuando veía las noticias, cuando veía como las cosas en China se iban complicando, empecé a pensar que debía poder hacer algo, que tal vez al menos debía intentar algo.

Pero siempre he pensado que un hombre no puede marcar la diferencia, y no sabía tampoco cómo marcarla, cómo empezar algo, cómo hacer que la pelota empezara a rodar. Sin embargo si que sabía que había algo que podía hacer, igual que antes los que ellos llamaban locos escribían cartas o libros, yo mandaría una carta a las organizaciones y países más importantes para que intentaran frenar esta opción, para que ese mundo posible en el que las cosas ya habían terminado no llegara a ser.

Empecé con la O.N.U, seguí con Estados Unidos, Rusia, China, España... Yo sabía que era muy difícil de creer, que era casi imposible que ellos tomaran en cuenta mis extrañas cartas, esas letras ni siquiera manuscritas que llegaban a sus servidores.

Lo peor es que luego pensé que tal vez fueran a pensar que a parte de loco fuera peligroso, y estuve mirando por detrás de mi espejo en varias ocasiones, viendo como algún coche se repetía varios días en mi trayecto habitual...

Llegué incluso a cambiar mi trayecto para que pensaran que les había visto y algunas noches me despertaba pensando que tal vez iban a entrar de sopetón en mi casa.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Otro vídeo más...

Fue hace muchos años cuando leí aquella novela sobre la tercera guerra mundial: "A las 72 horas de la tercera guerra mundial", y parece que el guión de los vídeos que estoy viendo sigue el mismo esquema.

Este venía de las afueras de Los Ángeles, de una de esas preciosas urbanizaciones con los setos bien cortados, con puerta de garaje, la típica casa del sueño americano, Y como en toda película, estaba la mamá orgullosa grabando a su niño con el papá aprendiendo a sujetar un bate, si porque ni siquiera se puede decir que pudiera con él (casi era más grande el bate que el niño).

Pero por fin el niño golpea la pelota y un ruido ensordecedor sale de la parte trasera de la casa, de lo alto de una colina cercana surge una pequeña columna de humo y luego un misil sale de allí mismo, en dirección a quien sabe donde, pero con sus cargas nucleares en el interior.

Se oye la frase de desesperación ;"Oh my god!", y el padre se acerca al niño y lo mete en casa...

Se corta la grabación y se reanuda, según la hora del reloj han pasado cinco minutos, están metidos en un atasco en dirección hacia la montaña de la que salió el misil, según se entiende en la conversación es allí donde tienen que ir si esto sucedía.

De repente se ve mucho movimiento a lo lejos. De lo alto de la montaña empiezan a salir decenas sino cientos de pequeños misiles con aparente dirección herrática, no parece que tenga ningún sentido las trayectorias que siguen ya que unos van hacia cada parte del cielo, aunque la mayoría toman dirección hacia el mar.

Es impresionante la velocidad que alcanzan estos pequeños misiles ya que en pocos segundos apenas se les ve.

Y de pronto explosiones pequeñas al norte y al sur, y un grito de alivio por parte de la gente que estaba en los coches... Sin embargo desde el mar, el sonido que viene es tremendo... A unos cien kilómetros se empieza a ver como crece el hongo nuclear, lo bueno es que la explosión a pasado en el mar, y todos gritan de alegría...

Se ve como todos se abrazan, todos están felices, todo parece haber acabado, pero esa bomba era muy potente, tan potente que un muro de agua se acerca desde el mar, y viene a toda pastilla. Todos se quedan en silencio, solo un susurro, un oh my god, un i love you...

Después un ruido ensordecedor, y el final del vídeo...