lunes, 31 de agosto de 2015

La vida antigua

Todo está perdido, por eso hace semanas que no escribo, aunque me queda la esperanza de que haya más supervivientes, y aunque he visto más vídeos que muestran que hay gente como yo, llevo muchos días con un nudo en el estómago, porque he comprendido lo absurda que es la existencia humana.

En el pasado, el hombre se ha preocupado por ser animal, ha luchado y ha muerto por sus tierras, por su pueblo, por sus medios de vida. Cuando las armas eran de mano cuando se luchaba con palos y piedras el hombre tenía una oportunidad, podía llegar a saber que al menos tenía una oportunidad.

Pero la existencia humana, la existencia idílica que estábamos viviendo en el siglo 21, no era más que un triste constructo mental, una maraña de imposiciones creadas para mantener a las personas ocupadas, para hacer que la gente de todas las clases se mantuviera viva, es decir, se dedicara a vivir, no a intentar cambiar.

Incluso los que venían a cambiar el mundo no eran más que nuevas formas para agregar más seres humanos al ciclo vital. Lo peor de este pensamiento es que me ha llevado a pensar que entonces hasta esta destrucción parcial también ha sido programada, también formaba parte del juego en el que estamos todos metidos.

Sin embargo la consecuencia a sido aún peor en el otro mundo, en el mundo en el que aún nada ha pasado, ya que ahora de pronto entiendo que hay cosas que ya no tienen tanto sentido para mi, pues veo claramente que hasta el escribir lo que escribo y vivir lo que vivo forma parte de esa corriente que me ha llevado a formar parte del ciclo en el que estoy.

Y todo ese pensamiento que me viene persiguiendo desde que estudié el mecanicismo, y que luego me hizo soñar al leer el preludio a la fundación de Assimov, ahora se junta con las teorías sobre la madre tierra, y me lleva a ser no más que uno entre siete mil millones. El problema era que esos siete mil millones tienen que entrar en el ciclo, y la única forma de hacer entrar a muchos es el conflicto y la guerra.

Esa maldita bomba atómica ha hecho más por la paz que  cientos de discursos, pero llegado el momento la propia tierra se ha revelado y a preferido perder en parte y acabar con muchos de esos virus humanos.

Ese virus humano, del que yo formo parte, ese virus humano que ha podido cambiar el mundo y no lo ha hecho, que ha terminado por terminar casi con todo...

Desde estas cuatro paredes, y veo que no tiene sentido, pero sigo respirando...

domingo, 16 de agosto de 2015

Pequeña esperanza

Lo que acababa de ver significaba una pequeña esperanza, significaba que aún cabía la posibilidad de que más y más gente se hubiera salvado de alguna manera, no solo con este pequeño refugio en le que yo estaba.

La vida parecía de pronto mejor, de pronto yo pensaba que a lo mejor ya habría varios millones de supervivientes en el mundo, que la raza humana al menos tendría una opción de sobrevivir, una posibilidad de volver a ser otra vez.

Esta era la posibilidad de que pudiéramos volver a empezar de alguna manera, y de que tal vez si hubiera zonas del planeta donde no hubiera caído una bomba, donde hubiera una comunidad o unos pueblos o zonas donde ir y tener una opción.

Tal vez así pudiéramos arrancar de nuevo como pueblo, cómo una nueva comunidad de humanos, y eso si podría tener su importancia, aunque no supiera quien pudiera existir.

Esta era una pequeña esperanza para todos nosotros, porque yo sabía que seguro habría más cuartos como éste, en el que habría más gente como yo, pensando en la suerte que tenía (buena o mala).

Sin embargo, al despertar en mi mundo, en el otro mundo, las cosas se había complicado, el problema económico se había hecho más grande, y las explosiones en las zonas industriales en China no habían sino empeorado las cosas.

Parecía que hubiera una convergencia con los sueños primeros que tuve hacía muchos años, con ese avión soltando las bombas desde el cielo en dirección hacia mi posición, o esos soldados disparando hacia mi.

Estas cosas en lugar de pasar de largo se retenían en mi cabeza y me hacían empezar a pensar que los dos mundos estaban relacionados de alguna manera, y que era posible mandar alguna información desde uno hacia el otro.

Esto podía ser significativo, si podía mandar la información desde un punto al otro tal vez aún hubiera esperanza, esperanza de evitar lo sucedido, de evitar la guerra.

sábado, 15 de agosto de 2015

El segundo golpe

No quería ver más. Se me había roto el alma y por eso no quería ver más vídeos, pero allí había muchas cosas que tenían que ser vistas, había muchos sitios donde pulsar para comprender la magnitud de lo que había sucedido.

Y es que lo cierto es que aunque no queremos nuestra curiosidad puede más que nuestro miedo, o incluso que nuestra prudencia... El caso es que al final le di al segundo vídeo de la lista y lo que apareció fue incluso peor que lo anterior.

En este caso aparecían una ciudad, no la supe reconocer porque no era ninguna de las que había visto antes, lo único que reconocí fue los rasgos de los niños que estaban jugando, eran asiáticos, y estaban en un parque. Se oían las voces suaves de las madres comentando supongo las gracias de los niños y a estos cantando una canción, estaban celebrando algo.

Era algo más tarde que en el vídeo anterior, con lo cual supuse que estaban cerca de China. En el vídeo los niños seguían correteando, y las madres hablando cuando de pronto... Desde la espalda de la grabación un terrible crujir empezaba a grabar y las caras de los niños cambiaban a gran sorpresa... El ruido era ensordecedor y parecía como si de pronto fuera el medio día.

La mamá que estaba grabando, en un gesto instintivo se dio la vuelta y empezó a grabar en la dirección del sonido... Y ahí estaba de nuevo, el hongo nuclear creciendo lejos de ellos, y el grito de terror de las madres que iban a coger a sus hijos que pensaban que se trataba de unos fuegos artificiales...

Yo pensaba que estaba grabando con el móvil, pero al ver que seguía grabando y que cogía en brazos a los niños me di cuenta de que llevaba una de esas cámaras que graban lo que ves, y así pude seguir la historia un poco más.

Aunque sabía el final, no pude parar... No pude parar de oír esos gritos, esa desesperación de la madre mientras corría en busca de un refugio, mientras corría entre las calles buscando un lugar donde salvar a sus hijos.

De pronto una plaza y una especie de helicóptero parado en medio, con las aspas en movimiento, y unos soldados mandando subir lo más rápido posible a los que habían conseguido llegar, hasta ellos. Y esta madre con sus dos niños lo consiguió, y subió a ese helicóptero y vi como se elevaba del suelo y empezaba a alejarse de la explosión... Mientras huían casi rozando pasaba otro misil, y mientras ellos alcanzaban la velocidad del sonido algo hizo temblar todo, era la segunda explosión, pero el aparato estaba preparado para ello.

Lo habían logrado, se habían salvado, y así terminaba el segundo vídeo.

martes, 11 de agosto de 2015

El poderoso caballero

Y en mi mente se cruza todo lo visto con todo lo vivido, todas esas almas si es que tal cosa existe, todas esas personas que montaban en su coches más o menos lujosos, que iban a sus trabajos más o menos buenos, que luchaban por un sueldo mejor o peor, que peleaban cada mes por terminarlo lo mejor posible... Todos ellos estaban muertos.

Desde ese avión, esas personas habían tenido tiempo al menos de pensar en toda su vida, en todos los momentos mejores o peores que habían vivido, que habían sentido, aunque solo unos instantes habían comprendido que la muerte se acercaba, que no era una cosa que ya pasaría sino que iba a pasar en  breve.

Su muerte, sus imágenes, sus recuerdos, sus vidas, iban a desaparecer en breves momentos, y nada importaba el dinero que habían gastado en los pasajes, ni importaba el dinero que habían costado esas tres torres de Madrid, ni las dificultades que tenían para pagar las empresas que en ella tenían su residencia fiscal.

Nada importaba si Antonio Fernández no había logrado los objetivos de venta, o si Pepito Perez ese día había sido despedido, nada importaba si Beatriz Sánchez no había pagado la letra de la casa, o si Gerardo iba a ser embargado, a nadie le importaba ya si el IPC se desplomaba o si por el contrario la economía iba viento en popa...

Todos esos conceptos del pasado lo único que hacían ahora era sonarme como meros cuentos, como las guerras por honor, o las batallas con disciplina. Todo era una gran broma que nos había costado la existencia.

Quién sabe cuantos miles habríamos sobrevivido, quien sabe como podríamos hacer para volver a ser humanidad, quien sabe si podríamos volver a reunirnos todos. Todo era una gran pregunta, y todo lo que tenía que ver con el dinero me parecía ahora una gran broma, una bofetada del destino.

Ese gran equilibrio logrado con años de historia, logrado con años de guerras ahora no significaba nada ya que ahora no había suficientes humanos para luchar por el oro o por el petróleo.

Este argumento era el que me hacía pensar que jamás iba a pasar lo que había pasado, porque al pasar esto pasaba como en aquella cita: la situación era primero preocupante pero no desesperada, pero ahora ya era desesperada, aunque ya no preocupante...

Un mundo en ruinas y un montón de pensamientos, eso era mi legado, el legado de este mortal encerrado en cuatro paredes, y que no quería saber más de momento...

lunes, 10 de agosto de 2015

El fuego.

Cuando la primera vez un hombre tuvo el control del fuego seguro que se sintió superior a todos los hombres, y seguro ser pensó que en esta ocasión , u momento.

Al aprender a controlarlo seguro que vio muchas más ventajas, y vio que podía cocinar, y que lo podía usar para defenderse, para iluminar la noche, para terminar con sus enemigos y con sus miedos.

La primera vez que vi el fuego me hipnotizó, y cuando me quemé sentí su poder, y luego aprendí a respetarlo y a saber cuidarlo y usarlo, a cocinar con él, y a usarlo para ver en la noche oscura.

La primera vez que vi una explosión nuclear, entendí su poder de destrucción, entendí que la forma en que desintegra los átomos no hace distinciones, que en una explosión nuclear no hay aliados, ni amigos, ni enemigos, ni espias, cuando la bomba explota solo hay muertos, o casi muertos, solo hay polvo radiactivo, y muy pocos lugares para esconderse, muy pocos lugares donde estar a salvo.

Si te pilla debajo o a menos de dos kilómetros estás muerto en instantes, si estas algo más lejos al menos verás como empieza el apocalipsis, pero morirás en segundos, si estás a más de diez kilómetros a lo peor lo has visto subiendo, saliendo de la nada un hongo y una luz cegadora que avanza hacia ti, como en una película, como en el día después.

Puede que en ese momento no mueras, pero estas condenado, estás viendo como esa luz te enamora pero te va a consumir, y solo tienes unos instantes para sobrevivir...


La primera vez que vi las imágenes de esa consola me quería morir, las primeras imágenes venían de un móvil, estaban en un avión, sobrevolaban El Escorial, y de pronto a lo lejos esa luz en el suelo, en el centro de la zona que corresponde a Torrejón, esa luz cegadora, que iba directa hacia la ciudad de Madrid, y que llegaba a hacer caer los rascacielos, las cuatro torres de Madrid, y seguía en dirección a ellos.

Luego el sonido de la emergencia en el avión, el grito de los pasajeros, y un te quiero sordo, un mensaje y una oración...

Más tarde, el silencio, el fin de grabación.

Cinco minutos asimilando aquel horror, cinco minutos en los que no pude parar de llorar, en los que de pronto después de tanto tiempo comprendí lo que había pasado...


domingo, 9 de agosto de 2015

La lección no aprendida

Y yo aún recordando aquella frase de aquella película que yo pensaba que me iba a cambiar la vida: "Carpe Diem", vive, aprovecha el momento.

Aprovechalo y vete de viaje, te dijiste, aprovéchalo y sal de aquella escuela, y te fuiste, aprovéchalo y desaparece del mapa, pero nunca te fuiste, nunca te escondiste nunca desapareciste hasta ese momento en que lo que ha desaparecido el mundo, y yo aquí en este agujero dentro de la tierra a muchos metros.

A salvo espero, o al menos de momento a salvo, y quizás sea de los pocos que ha sobrevivido a esta explosión sobre la ciudad de Madrid, en el centro de ese país, antes alegre ahora inexistente llamado España.

Y tantas oportunidades para haber vivido diferente  que ninguna fue lo suficientemente importante como para tomarla en serio, ninguna me sacó de mi mismo, y ninguna me hizo saltar sobre mi mismo como dijo el titiritero de Nietzsche en el libro de Zaratustra.

Pude haber aprendido tantas veces que nada importa ya...

martes, 4 de agosto de 2015

La nueva pantalla

Dicen que es bueno estar informado, dicen que siempre es mejor saber las cosas que no saber nada, y yo en mi ignorancia pensaba que sería mejor saber lo que había pasado o lo que estaba pasando que no saber nada.

Pero hay verdades que son mejor no saberlas o hay cosas que es mejor que se mantengan en lo oscuro, en la zona muerta como decía el señor King, en el lado de la mente donde solo es una posibilidad y no un hecho.

Yo pensaba que no podía ser peor, que saber algo sería algo que me haría mejorar de estado de ánimo, pero en ese pensar que las cosas eran de alguna forma siempre piensas que no  pueden ser peor que el peor de los escenarios que has imaginado.

Y cuando la consola se volvió a abrir, las cosas no podían ser más desalentadoras, no podían ser peores, de hecho, ni en el peor de mis mundos posibles las cosas habían salido de esa forma.

En mi recuerdo estaba aquella frase de "El día después", sobre el desastre que podía significar una guerra a escala total, ya que lo que en aquella película se narraba no era más que un conflicto a pequeña escala, era solo una guerra parcial, una lucha pequeña.

Al abrir el primer vídeo que se mostraba en la consola comprendí hasta que punto los humanos podían llegar a estar locos, hasta que punto el poder podía hacer que una sola persona dejara con vida en todo el mundo a apenas unos pocos millones, por no decir poco más de un millón de personas.

Las cosas no podían ser peor, a menos que alguien hubiera grabado todo ese holocausto y estuviera a punto de mostrármelo en esas cuatro paredes.

lunes, 3 de agosto de 2015

0u5y: y ahora qué.

Esa era la señal, estaba seguro, pero el problema era ¿qué significa? ¿qué hago ahora con ello?

Tanto tiempo esperando alguna noticia y cuando llega no se que hacer con ello... No hay ningún lugar en la consola que me pida un password, ni ningún sitio donde se pueda hacer un login, o es pensaba. Me sentía como todos aquellos que habían intentado en algún momento saltar alguna clave o romper algún servicio de seguridad.

Qué cosas tiene esta situación, tanto tiempo que tengo y no se que hacer con este mensaje. Y tal vez pensé a los pocos días no es un mensaje, tal vez solo ha sido un bug en el programa que gestiona todo esto.

Y de pronto se me ocurre una cosa, y si lo pongo como nombre de jugador en los juegos que me están entreteniendo.

Así que intento batir mi record en el juego de carreras que es el que mejor se me da y al conseguirlo en el record pongo:

0u5y

El ordenador se apaga pero sigue funcionando, sigo oyendo el sutil sonido del ventilador, algo ha pasado y ahora encima no tengo consola......


Maldita suerte...

domingo, 2 de agosto de 2015

De repente una señal

Estando perdido como ando, y sin saber donde ando, ni porqué sigo respirando me pregunto que hice yo de bien para estar aquí. ¿Y toda esa gente con más dinero o con más inteligencia?

Sin embargo yo era el que estaba salvado, yo aún respiraba y parecía que todo había sido pura suerte, pero era ¿suerte?.

Yo me había levantado como cada mañana y cómo todos los días había tomado un té y unas tostadas, siempre la misma rutina. Y aunque la cosa en las noticias pintaba mal, quería ir al centro como nunca lo hacía.

Esa decisión me había salvado la vida, pero a cambio no sabía nada de lo que había sido de toda la familia, de todo el mundo que yo quería, de todo lo que importaba. Acaso era vida la vida que estaba teniendo.

La muerte era lo presente, y solo me quedaba esperar por que algo pasara nuevamente, porque las cosas pudieran cambiar.0u5y...

En la pantalla de pronto ese extraño 0u5y,  que podía ser o significar, ese código tendría que buscarlo en algún lugar, pero al menos era un mensaje aunque raro, al menos algo nuevo en lo que pensar...