domingo, 16 de agosto de 2015

Pequeña esperanza

Lo que acababa de ver significaba una pequeña esperanza, significaba que aún cabía la posibilidad de que más y más gente se hubiera salvado de alguna manera, no solo con este pequeño refugio en le que yo estaba.

La vida parecía de pronto mejor, de pronto yo pensaba que a lo mejor ya habría varios millones de supervivientes en el mundo, que la raza humana al menos tendría una opción de sobrevivir, una posibilidad de volver a ser otra vez.

Esta era la posibilidad de que pudiéramos volver a empezar de alguna manera, y de que tal vez si hubiera zonas del planeta donde no hubiera caído una bomba, donde hubiera una comunidad o unos pueblos o zonas donde ir y tener una opción.

Tal vez así pudiéramos arrancar de nuevo como pueblo, cómo una nueva comunidad de humanos, y eso si podría tener su importancia, aunque no supiera quien pudiera existir.

Esta era una pequeña esperanza para todos nosotros, porque yo sabía que seguro habría más cuartos como éste, en el que habría más gente como yo, pensando en la suerte que tenía (buena o mala).

Sin embargo, al despertar en mi mundo, en el otro mundo, las cosas se había complicado, el problema económico se había hecho más grande, y las explosiones en las zonas industriales en China no habían sino empeorado las cosas.

Parecía que hubiera una convergencia con los sueños primeros que tuve hacía muchos años, con ese avión soltando las bombas desde el cielo en dirección hacia mi posición, o esos soldados disparando hacia mi.

Estas cosas en lugar de pasar de largo se retenían en mi cabeza y me hacían empezar a pensar que los dos mundos estaban relacionados de alguna manera, y que era posible mandar alguna información desde uno hacia el otro.

Esto podía ser significativo, si podía mandar la información desde un punto al otro tal vez aún hubiera esperanza, esperanza de evitar lo sucedido, de evitar la guerra.

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