martes, 4 de agosto de 2015

La nueva pantalla

Dicen que es bueno estar informado, dicen que siempre es mejor saber las cosas que no saber nada, y yo en mi ignorancia pensaba que sería mejor saber lo que había pasado o lo que estaba pasando que no saber nada.

Pero hay verdades que son mejor no saberlas o hay cosas que es mejor que se mantengan en lo oscuro, en la zona muerta como decía el señor King, en el lado de la mente donde solo es una posibilidad y no un hecho.

Yo pensaba que no podía ser peor, que saber algo sería algo que me haría mejorar de estado de ánimo, pero en ese pensar que las cosas eran de alguna forma siempre piensas que no  pueden ser peor que el peor de los escenarios que has imaginado.

Y cuando la consola se volvió a abrir, las cosas no podían ser más desalentadoras, no podían ser peores, de hecho, ni en el peor de mis mundos posibles las cosas habían salido de esa forma.

En mi recuerdo estaba aquella frase de "El día después", sobre el desastre que podía significar una guerra a escala total, ya que lo que en aquella película se narraba no era más que un conflicto a pequeña escala, era solo una guerra parcial, una lucha pequeña.

Al abrir el primer vídeo que se mostraba en la consola comprendí hasta que punto los humanos podían llegar a estar locos, hasta que punto el poder podía hacer que una sola persona dejara con vida en todo el mundo a apenas unos pocos millones, por no decir poco más de un millón de personas.

Las cosas no podían ser peor, a menos que alguien hubiera grabado todo ese holocausto y estuviera a punto de mostrármelo en esas cuatro paredes.

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