Todo está perdido, por eso hace semanas que no escribo, aunque me queda la esperanza de que haya más supervivientes, y aunque he visto más vídeos que muestran que hay gente como yo, llevo muchos días con un nudo en el estómago, porque he comprendido lo absurda que es la existencia humana.
En el pasado, el hombre se ha preocupado por ser animal, ha luchado y ha muerto por sus tierras, por su pueblo, por sus medios de vida. Cuando las armas eran de mano cuando se luchaba con palos y piedras el hombre tenía una oportunidad, podía llegar a saber que al menos tenía una oportunidad.
Pero la existencia humana, la existencia idílica que estábamos viviendo en el siglo 21, no era más que un triste constructo mental, una maraña de imposiciones creadas para mantener a las personas ocupadas, para hacer que la gente de todas las clases se mantuviera viva, es decir, se dedicara a vivir, no a intentar cambiar.
Incluso los que venían a cambiar el mundo no eran más que nuevas formas para agregar más seres humanos al ciclo vital. Lo peor de este pensamiento es que me ha llevado a pensar que entonces hasta esta destrucción parcial también ha sido programada, también formaba parte del juego en el que estamos todos metidos.
Sin embargo la consecuencia a sido aún peor en el otro mundo, en el mundo en el que aún nada ha pasado, ya que ahora de pronto entiendo que hay cosas que ya no tienen tanto sentido para mi, pues veo claramente que hasta el escribir lo que escribo y vivir lo que vivo forma parte de esa corriente que me ha llevado a formar parte del ciclo en el que estoy.
Y todo ese pensamiento que me viene persiguiendo desde que estudié el mecanicismo, y que luego me hizo soñar al leer el preludio a la fundación de Assimov, ahora se junta con las teorías sobre la madre tierra, y me lleva a ser no más que uno entre siete mil millones. El problema era que esos siete mil millones tienen que entrar en el ciclo, y la única forma de hacer entrar a muchos es el conflicto y la guerra.
Esa maldita bomba atómica ha hecho más por la paz que cientos de discursos, pero llegado el momento la propia tierra se ha revelado y a preferido perder en parte y acabar con muchos de esos virus humanos.
Ese virus humano, del que yo formo parte, ese virus humano que ha podido cambiar el mundo y no lo ha hecho, que ha terminado por terminar casi con todo...
Desde estas cuatro paredes, y veo que no tiene sentido, pero sigo respirando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario