Ojalá todo hubiera sido nada más que un juego mental, un experimento mental, un algo que me hubiera inventado, pero no era así, estaba allí solo y seguía solo y probablemente seguiría solo durante mucho tiempo.
Y ese estar solo que me volvía loco al principio ahora empezaba a agobiarme ya que yo se que no podría sobrevivir si no fuera por todos los alimentos que tenía almacenados en este lugar, y que si salía fuera y por lo que fuera consiguiera llegar a un sitio donde no hubiera radiación tampoco sería capaz de sobrevivir, ya que no me había molestado en aprender lo básico.
Ahora me causa gracia pensar en la forma en que vivíamos antes de la guerra, antes de que todo pasara, antes de que todo saltara por los aires, esa forma de conseguir dinero para luego gastarlo en comida, bienes y servicios. Pero ahora la cosa era ya diferente.
Mi mente se puso a jugar y me imaginé llegando a La Cañada, llegando a ese pueblo en lo alto de las montañas donde seguramente no habría radiación, e intentado buscar la forma de conseguir alimento de la tierra, en medio de esa montaña, donde solo crecen las plantas en verano, y todo el invierno todo está frío y oscuro.
De esta forma tendría que pensar la manera de hacer que las plantas crecieran más y más deprisa...
Una historia inquietante sobre un fin del mundo diferente, una historia que se narró en mi niñez y que con el paso de los días se va reescribiendo. Una vida real mezclada con una vida que termina.
jueves, 23 de julio de 2015
martes, 21 de julio de 2015
Aquella isla
Y del recuerdo también vino sin querer aquel lugar tan alejado en el tiempo, aquel viaje a lo desconocido, aquel viaje sin retorno donde lo que comenzó como una ilusión acabó como un círculo vicioso del que jamás se puede escapar del todo.
Después de aquel viaje nada fue igual, ni siquiera la lógica de mis actos, ni la lógica de mis pensamientos podía ser igual después de haberme perdido de mi mismo, de haber pasado por encima de mi propio ser.. Y luego a la vuelta después de haber roto con mi propio yo.
Con el tiempo, después de volver de Ibiza me di cuenta de que uno podía sobreponerse de casi todo y reinvertarse una y otra vez, ya que aunque el dolor psicológico y el físico te llevaban a poder inventar un nuevo velo que hacía que la realidad se volviera diferente, y que la percepción de los otros fuera nueva.
Y sin embargo era posible que ya diera igual y que aunque uno invente las personalidades que invente lo cierto es que ahora a lo peor ya nadie podía admirar la obra de arte que era ese crearse desde cero.
Después de aquel viaje nada fue igual, ni siquiera la lógica de mis actos, ni la lógica de mis pensamientos podía ser igual después de haberme perdido de mi mismo, de haber pasado por encima de mi propio ser.. Y luego a la vuelta después de haber roto con mi propio yo.
Con el tiempo, después de volver de Ibiza me di cuenta de que uno podía sobreponerse de casi todo y reinvertarse una y otra vez, ya que aunque el dolor psicológico y el físico te llevaban a poder inventar un nuevo velo que hacía que la realidad se volviera diferente, y que la percepción de los otros fuera nueva.
Y sin embargo era posible que ya diera igual y que aunque uno invente las personalidades que invente lo cierto es que ahora a lo peor ya nadie podía admirar la obra de arte que era ese crearse desde cero.
domingo, 19 de julio de 2015
Falta de noticias
Cuando te encuentras tanto tiempo solo como llevo ya en este lugar, una de las cosas que más empiezan a molestar es la falta de noticias, el no tener idea de lo que está pasando, si es que algo está pasando.
Llega un momento en que todo lo que quieres es que alguien te cuente algo, algo de lo que sea, aunque fuera algo tonto, algo que no tuviera sentido pero al menos algo, llegado este momento solo quería escuchar una voz humana, hacia ya tres semanas que lo único que veía eran películas, e intentado arreglar un pequeño router que parece que se ha fundido cuando ha estallado la bomba. Ese momento nunca lo olvidaré, ese sonido pasmoso, ese temblar todo, y el miedo que me recorría por todo el cuerpo.
Ese miedo de pensar que todo se acaba, que todo se termina en un momento...
Pero parece que la cosa va a mejorar... Parece que voy a conseguir que arranque...
Llega un momento en que todo lo que quieres es que alguien te cuente algo, algo de lo que sea, aunque fuera algo tonto, algo que no tuviera sentido pero al menos algo, llegado este momento solo quería escuchar una voz humana, hacia ya tres semanas que lo único que veía eran películas, e intentado arreglar un pequeño router que parece que se ha fundido cuando ha estallado la bomba. Ese momento nunca lo olvidaré, ese sonido pasmoso, ese temblar todo, y el miedo que me recorría por todo el cuerpo.
Ese miedo de pensar que todo se acaba, que todo se termina en un momento...
Pero parece que la cosa va a mejorar... Parece que voy a conseguir que arranque...
viernes, 17 de julio de 2015
La mente
A veces cuando vuelvo al mundo que yo creo que es el real intento hacer cosas diferentes de como las hacía antes, a veces intento vestir diferente, o cambiar el camino, solo por ser diferente a lo que era antes de que sucediera lo que ha sucedido en el otro mundo.
Y es como para pensarlo, visto que todo en unos instantes ha terminado y que solo unos pocos habrán logrado sobrevivir como yo, es importante vivir la vida e otra manera, es importante vivir cada instante como decían las películas de posguerra como si fuera el último.
Por mucho que alguien lo hubiera imaginado y por muchas ficciones que he leído nada me había preparado para esto que ha pasado. Es algo que no me cabe en la cabeza lo que tiene que haber pasado por la mente de los que han dado la orden de lanzar los misiles y la de los soldados que han girado las llaves, o que han dejado salir de los silos esos misiles.
No hubiera querido estar en su piel, ni en el momento del lanzamiento ni en el de los primeros informes de víctimas, tener tantas muertes en la cabeza tiene que volverte loco, aunque no te vayan a mirar a la cara para decirte "Tú me has matado".
Eso lo llamaban el efecto Apolo, ya que Apolo mataba de lejos, Apolo lanzaba la flecha y no veía la cara del que moría, así las armas modernas y así las nucleares.
Que han debido de sentir los muertos antes del momento...
Y es como para pensarlo, visto que todo en unos instantes ha terminado y que solo unos pocos habrán logrado sobrevivir como yo, es importante vivir la vida e otra manera, es importante vivir cada instante como decían las películas de posguerra como si fuera el último.
Por mucho que alguien lo hubiera imaginado y por muchas ficciones que he leído nada me había preparado para esto que ha pasado. Es algo que no me cabe en la cabeza lo que tiene que haber pasado por la mente de los que han dado la orden de lanzar los misiles y la de los soldados que han girado las llaves, o que han dejado salir de los silos esos misiles.
No hubiera querido estar en su piel, ni en el momento del lanzamiento ni en el de los primeros informes de víctimas, tener tantas muertes en la cabeza tiene que volverte loco, aunque no te vayan a mirar a la cara para decirte "Tú me has matado".
Eso lo llamaban el efecto Apolo, ya que Apolo mataba de lejos, Apolo lanzaba la flecha y no veía la cara del que moría, así las armas modernas y así las nucleares.
Que han debido de sentir los muertos antes del momento...
jueves, 16 de julio de 2015
Primeros minutos
Una vez llegado al fondo me estaba esperando esta consola desde la que escribo, y en ella se estaba visionando un vídeo con lo que estaba pasando, con el porqué de aquella alerta y porqué estaba yo allí metido:
"Alerta, alerta, alerta... Lanzamiento de misiles detectado, la crisis de Grecia lo ha desencadenado todo... Parece que no queda mucho, parece que ya todo está perdido, es como si ya no quedara esperanza... Estamos condenados..."
Esa voz de mujer que venía desde esa pantalla había resumido todo, aquel conflicto que había comenzado con la crisis del Euro y la falta de liquidez, había desencadenado la entrada de China como pagador de los problemas Griegos, y les había permitido establecer una base militar en las afueras de Atenas.
Después los escándalos de espionaje chino en diferentes países de la OTAN y en Rusia, y por fin aquel desastre de invasión de la zona de Grecia contraria a los chinos y el comienzo de las hostilidades.
Tanto que se confiaba en la ONU, pero igual que con la Sociedad de Naciones en la segunda guerra mundial, tampoco valieron para nada las protestas y las negociaciones...
La gente se había vuelto loca como cuando la crisis de Irak, y los centros comerciales no tenían a penas alimentos en lata, ni agua embotellada, aunque todos confiaban ene que nada de aquello fuera a pasar, todo iba de mal en peor, y eso que los dos grandes enemigos en tiempos pasados eran ahora aliados y estaban preparados para todo...
"Alerta, alerta, alerta... Lanzamiento de misiles detectado, la crisis de Grecia lo ha desencadenado todo... Parece que no queda mucho, parece que ya todo está perdido, es como si ya no quedara esperanza... Estamos condenados..."
Esa voz de mujer que venía desde esa pantalla había resumido todo, aquel conflicto que había comenzado con la crisis del Euro y la falta de liquidez, había desencadenado la entrada de China como pagador de los problemas Griegos, y les había permitido establecer una base militar en las afueras de Atenas.
Después los escándalos de espionaje chino en diferentes países de la OTAN y en Rusia, y por fin aquel desastre de invasión de la zona de Grecia contraria a los chinos y el comienzo de las hostilidades.
Tanto que se confiaba en la ONU, pero igual que con la Sociedad de Naciones en la segunda guerra mundial, tampoco valieron para nada las protestas y las negociaciones...
La gente se había vuelto loca como cuando la crisis de Irak, y los centros comerciales no tenían a penas alimentos en lata, ni agua embotellada, aunque todos confiaban ene que nada de aquello fuera a pasar, todo iba de mal en peor, y eso que los dos grandes enemigos en tiempos pasados eran ahora aliados y estaban preparados para todo...
martes, 14 de julio de 2015
El día antes
Lo cierto es que antes de que todo esto comenzara la vida era normal, las cosas sucedían según lo que era costumbre. Me levanté como siempre, desayuné y en esta ocasión me fui al centro de Madrid a dar una vuelta.
Habían comenzado las rebajas y me apetecía mucho dar una vuelta por la zona de informática para ver como estaban de precio las tablets, ya que la mía ahora estaba un poco anticuada. De manera que entré en el metro y me dirigí hacia la estación de Callao para ver lo que había en el Corte Inglés.
Me di una vuelta por toda la zona y cuando iba a entrar en el centro comercial sonaron las alarmas, nunca pensé que ese sonido fuera tan aterrador ni que esta ciudad tuviera esas sirenas puestas... Entonces fue cuando vi que la puerta se abrió, al final de la calle, al lado del metro se levantó un muro y dio paso a una especie de tobogán.
No dudé porque algo me decía que esa era la única forma de escapar, que eso estaba ahí para mi... Y me introduje por una especie de caída libre, no se el tiempo que estuve cayendo pero estoy casi seguro que al menos descendí unos cien metros.
Y así empezó todo, así llegué al fondo, a estas cuatro paredes, y por eso pienso que aunque pocos algunos más habrán sobrevivido.
Habían comenzado las rebajas y me apetecía mucho dar una vuelta por la zona de informática para ver como estaban de precio las tablets, ya que la mía ahora estaba un poco anticuada. De manera que entré en el metro y me dirigí hacia la estación de Callao para ver lo que había en el Corte Inglés.
Me di una vuelta por toda la zona y cuando iba a entrar en el centro comercial sonaron las alarmas, nunca pensé que ese sonido fuera tan aterrador ni que esta ciudad tuviera esas sirenas puestas... Entonces fue cuando vi que la puerta se abrió, al final de la calle, al lado del metro se levantó un muro y dio paso a una especie de tobogán.
No dudé porque algo me decía que esa era la única forma de escapar, que eso estaba ahí para mi... Y me introduje por una especie de caída libre, no se el tiempo que estuve cayendo pero estoy casi seguro que al menos descendí unos cien metros.
Y así empezó todo, así llegué al fondo, a estas cuatro paredes, y por eso pienso que aunque pocos algunos más habrán sobrevivido.
domingo, 12 de julio de 2015
Aquella película
Me dijeron en su momento que no era conveniente ver películas para mayores, y yo los ignoraba, veía todo lo que podía, ponía todos los vídeos que podía, y poco a poco fui conociendo otros mundos y otras cosas que tal vez era mejor que no hubiera conocido tan pronto.
Pero ha sido gracioso... Mientras estaba pasando otro día en este lugar donde permanezco guardado de la radiactividad exterior, me he puesto a mira películas antiguas y de pronto me he encontrado con la primera que me hizo no dormir una noche entera, bueno, unas cuantas noches...
"El día después", y yo que miraba la base americana desde mi ventana y pensaba que en cualquier momento iba a caer la bomba, esa bomba nuclear que haría que mi vida, de apenas ocho años iba a terminar.
Que curiosa es la vida, yo miraba hace treinta años y pensaba, y creía ver como se acercaba la bomba y destruía todo, mientras yo estaba allí... Y así pasaba las noches, pensando que ya todo estaba perdido. Y han pasado treinta años y ahora, al final todo ha sucedido, pero lo raro es que he sobrevivido, lo raro es que no he muerto como todos los demás.
Si no hubiera visto ese cartel, si no hubiera entrado en esa puerta tal vez no lo habría contado, pero porqué ha pasado esto, si todo parecía tan normal, si no había ninguna amenaza...
Pero ha sido gracioso... Mientras estaba pasando otro día en este lugar donde permanezco guardado de la radiactividad exterior, me he puesto a mira películas antiguas y de pronto me he encontrado con la primera que me hizo no dormir una noche entera, bueno, unas cuantas noches...
"El día después", y yo que miraba la base americana desde mi ventana y pensaba que en cualquier momento iba a caer la bomba, esa bomba nuclear que haría que mi vida, de apenas ocho años iba a terminar.
Que curiosa es la vida, yo miraba hace treinta años y pensaba, y creía ver como se acercaba la bomba y destruía todo, mientras yo estaba allí... Y así pasaba las noches, pensando que ya todo estaba perdido. Y han pasado treinta años y ahora, al final todo ha sucedido, pero lo raro es que he sobrevivido, lo raro es que no he muerto como todos los demás.
Si no hubiera visto ese cartel, si no hubiera entrado en esa puerta tal vez no lo habría contado, pero porqué ha pasado esto, si todo parecía tan normal, si no había ninguna amenaza...
La montaña
Al ir caminando como todos los días en mis cuatro paredes, de pronto me apeteció dibujar, algo que no comprendí en el momento, ya que nunca se me ha dado bien. Sin embargo lo único que tengo en este agujero es tiempo, mucho tiempo.
Las líneas se cruzaban en el papel y aquella montaña de mis recuerdos se empezaba a plasmar, ese cielo azul, los arboles, los pinos hacia el cielo y al fondo ese pico, esa antigua cantera de piedra, de granito, y ese olor a recién llovido, y ese recuerdo de mi mismo mirando al infinito y recordando el infinito.
No era otra cosa que el recuerdo, las cosas eran tan bellas con esa edad, todo era nuevo, y a al derecha la presa, esa presa llena de agua y tan antigua, como la vida, llena de ilusiones y solo con una salida, solo con el fluir del tiempo.
Ese dibujo nunca fue tan oscuro, aunque quise darle luz ya no tiene luz, aunque quise recordarlo como aquel momento ya no es un recuerdo, ya no queda nada de lo que era, y si queda... ¿Y si queda?
Ese lugar esta a cien kilómetros, a lo mejor no allí no ha llegado la radiación, a lo mejor allí todo está bien, además allí ahí vacas y cabras, y hay sembrados, tal vez deba ir allí, como en el sueño que tuve, con cientos de personas caminando hacia allí.
Solo tal vez, ese sea el camino que pueda tomar, en busca de ese agua, de esa comida, pero se que tengo que esperar un poco más, se que aún es pronto para salir del bunker...
Las líneas se cruzaban en el papel y aquella montaña de mis recuerdos se empezaba a plasmar, ese cielo azul, los arboles, los pinos hacia el cielo y al fondo ese pico, esa antigua cantera de piedra, de granito, y ese olor a recién llovido, y ese recuerdo de mi mismo mirando al infinito y recordando el infinito.
No era otra cosa que el recuerdo, las cosas eran tan bellas con esa edad, todo era nuevo, y a al derecha la presa, esa presa llena de agua y tan antigua, como la vida, llena de ilusiones y solo con una salida, solo con el fluir del tiempo.
Ese dibujo nunca fue tan oscuro, aunque quise darle luz ya no tiene luz, aunque quise recordarlo como aquel momento ya no es un recuerdo, ya no queda nada de lo que era, y si queda... ¿Y si queda?
Ese lugar esta a cien kilómetros, a lo mejor no allí no ha llegado la radiación, a lo mejor allí todo está bien, además allí ahí vacas y cabras, y hay sembrados, tal vez deba ir allí, como en el sueño que tuve, con cientos de personas caminando hacia allí.
Solo tal vez, ese sea el camino que pueda tomar, en busca de ese agua, de esa comida, pero se que tengo que esperar un poco más, se que aún es pronto para salir del bunker...
viernes, 10 de julio de 2015
El recuerdo
Y sin embargo hay ratos en los que prefiero volver la mirada atrás y al cerrar los ojos de nuevo soy feliz con el tiempo y la distancia, con los recuerdos que vuelvo a vivir en estas paredes en las que estoy encerrado.
De pronto viene a mi el campo de trigo, antes de que fuera convertido en campo de futbol, y vuelvo a tener en mi mano esa flor roja, con el centro negro, vuelvo a mirar al cielo viendo imágenes de dragones y aviones, vuelvo a ser el niño que se desliza colina abajo con un trozo de cartón.
Ese tiempo invade mi mente y en él solo hay vívidas imágenes, solo hay sensaciones de sol brillando, o de ese balón que un día se llevó la corriente... Pero aún tristes los recuerdos son tan bellos que no puedo evitar preguntarme si aún sufriendo era yo mismo el que vivió aquello.
Esa mirada por la ventana, y ese río que se desliza serpenteante donde ahora solo quedan edificios, que ninguno de los que viven en ellos pueden recordarlo, porque todos han dejado de existir, porque todo eso solo queda en este texto que ahora muere como yo otra noche, y es que todas las noches mueren los recuerdos...
Pero es así como yo lo viví, y la vida fue de esa forma, aunque ahora habrá que ver si alguien de todos ellos sigue vivo en este lado, en el lado de lo oscuro, en el lado de los que han muerto en un instante.
De pronto viene a mi el campo de trigo, antes de que fuera convertido en campo de futbol, y vuelvo a tener en mi mano esa flor roja, con el centro negro, vuelvo a mirar al cielo viendo imágenes de dragones y aviones, vuelvo a ser el niño que se desliza colina abajo con un trozo de cartón.
Ese tiempo invade mi mente y en él solo hay vívidas imágenes, solo hay sensaciones de sol brillando, o de ese balón que un día se llevó la corriente... Pero aún tristes los recuerdos son tan bellos que no puedo evitar preguntarme si aún sufriendo era yo mismo el que vivió aquello.
Esa mirada por la ventana, y ese río que se desliza serpenteante donde ahora solo quedan edificios, que ninguno de los que viven en ellos pueden recordarlo, porque todos han dejado de existir, porque todo eso solo queda en este texto que ahora muere como yo otra noche, y es que todas las noches mueren los recuerdos...
Pero es así como yo lo viví, y la vida fue de esa forma, aunque ahora habrá que ver si alguien de todos ellos sigue vivo en este lado, en el lado de lo oscuro, en el lado de los que han muerto en un instante.
Oscuridad
Hace muchos años en uno de mis sueños notaba que yo estaba despierto pero mi cuerpo no reaccionaba, que no todo estaba a mi alrededor, que las cosas seguían ahí pero no podía mover ni siquiera un dedo.
Hoy, después de tantos días aquí encerrado he creído despertar pero no podía moverme, he creído estar consciente pero seguía dormido o eso creo... No tengo certeza pero me ha pasado como en aquellos tiempos en los que todo sucedía mientras yo yacía ahí inmóvil y me decía a mi mismo levántate y anda, pero no era capaz.
Esa angustia me está acompañando hoy todo el día, y se ha mezclado con el horroroso recuerdo de lo que ha pasado ya, de las miles, de las millones de almas que dejaron de existir en apenas segundos.
Y lo peor es eso, que en el otro mundo las cosas siguen igual, nadie creería lo que ya ha pasado, nadie creería que todos los que están ya no están, si tuviera alguna prueba, o si fuera capaz de traerme algo de esas cuatro paredes.
Pero eso ya es imposible, al amanecer en este mundo debe ser que duermo en el otro, o tal vez ni siquiera, a lo mejor coexisto en ambos mundos... Es descabellado pero se que hay algo que tengo que aprender allí o aquí, se que algo me hará entender esta locura en la que estoy inmerso.
Hoy, después de tantos días aquí encerrado he creído despertar pero no podía moverme, he creído estar consciente pero seguía dormido o eso creo... No tengo certeza pero me ha pasado como en aquellos tiempos en los que todo sucedía mientras yo yacía ahí inmóvil y me decía a mi mismo levántate y anda, pero no era capaz.
Esa angustia me está acompañando hoy todo el día, y se ha mezclado con el horroroso recuerdo de lo que ha pasado ya, de las miles, de las millones de almas que dejaron de existir en apenas segundos.
Y lo peor es eso, que en el otro mundo las cosas siguen igual, nadie creería lo que ya ha pasado, nadie creería que todos los que están ya no están, si tuviera alguna prueba, o si fuera capaz de traerme algo de esas cuatro paredes.
Pero eso ya es imposible, al amanecer en este mundo debe ser que duermo en el otro, o tal vez ni siquiera, a lo mejor coexisto en ambos mundos... Es descabellado pero se que hay algo que tengo que aprender allí o aquí, se que algo me hará entender esta locura en la que estoy inmerso.
jueves, 9 de julio de 2015
Las voces
Cada día que pasa en el agujero las cosas son peores, ahora me parece oír voces fuera, sonidos fuera, como si nada hubiera pasado, aunque ya se que todo a pasado ya, aunque ya se que no puede haber ni coches, ni teléfonos...
La vida a cesado, y si algo quedó con vida ahora estará terminando, si algo sobrevivió ahora estar agonizando porque la radiación es muy alta.
Aunque cada día pienso en salir se que aún es pronto, y tengo que buscar entre todo lo que hay haber si hay algún medidor de radiación, sería tan útil...
Espero que la cosa mejore, porque me estoy volviendo loco aquí encerrado...
La vida a cesado, y si algo quedó con vida ahora estará terminando, si algo sobrevivió ahora estar agonizando porque la radiación es muy alta.
Aunque cada día pienso en salir se que aún es pronto, y tengo que buscar entre todo lo que hay haber si hay algún medidor de radiación, sería tan útil...
Espero que la cosa mejore, porque me estoy volviendo loco aquí encerrado...
miércoles, 8 de julio de 2015
Preso de sus recuerdos
Sin embargo esto no era más que tiempo y aunque se había anticipado a los acontecimientos, y estaba a salvo lo que no estaba era a salvo de sus propios recuerdos, del recuerdo del mundo que sabía que ya no existía.
Eran los recuerdos los que llevaban varios días amenazando su cordura, ya que el tiempo que estaba dentro de esas cuatro paredes le llevaban cada vez más a desesperarse a recordar todo lo que había, lo que tenía, lo que existía...
Esos días en los que cogía el coche y se iba a pasar el fin de semana al pueblo de La Cañada, el lugar donde cuando era niño había corrido con la bicicleta, donde se había perdido en el bosque, donde había descubierto la pasión por el subir otra colina y descubrir que es lo que hay detrás, por entender todo lo que había en cada lugar.
El cielo era azul, y a veces en las tardes empezaban a venir las nubes, y corría el aire, y los árboles se movían de lado a lado, como si fueran a partir, y después la fuerza del rayo, la fuerza del tiempo y el trueno que hacía temblar sus entrañas y las ventanas.
Buenos tiempos, cuando la lluvia caía, cuando todo era fácil, cuando la tierra se mojaba y luego olía a tierra mojada, ese olor a naturaleza, la paja húmeda, los paseos y luego esas noches frescas. Allí fue donde encontró a la Vía Lactea, encontró ese camino en el cielo...
Y se preguntaba porqué luego al volver a la ciudad no se veía ni una estrella, ni una luz, y todo era por la propia luz de la ciudad. La noche y el día, el ya no sabía cuantos días habían pasado, porque no llegaba luz de la calle solo la luz de ese generador que le estaba salvando la vida, que le permitía seguir con esperanza.
Luego despertaba, y estaba de nuevo con su vida, con su familia y en este otro mundo no había pasado nada, nadie sabía nada de todo lo que había pasado...
Eran los recuerdos los que llevaban varios días amenazando su cordura, ya que el tiempo que estaba dentro de esas cuatro paredes le llevaban cada vez más a desesperarse a recordar todo lo que había, lo que tenía, lo que existía...
Esos días en los que cogía el coche y se iba a pasar el fin de semana al pueblo de La Cañada, el lugar donde cuando era niño había corrido con la bicicleta, donde se había perdido en el bosque, donde había descubierto la pasión por el subir otra colina y descubrir que es lo que hay detrás, por entender todo lo que había en cada lugar.
El cielo era azul, y a veces en las tardes empezaban a venir las nubes, y corría el aire, y los árboles se movían de lado a lado, como si fueran a partir, y después la fuerza del rayo, la fuerza del tiempo y el trueno que hacía temblar sus entrañas y las ventanas.
Buenos tiempos, cuando la lluvia caía, cuando todo era fácil, cuando la tierra se mojaba y luego olía a tierra mojada, ese olor a naturaleza, la paja húmeda, los paseos y luego esas noches frescas. Allí fue donde encontró a la Vía Lactea, encontró ese camino en el cielo...
Y se preguntaba porqué luego al volver a la ciudad no se veía ni una estrella, ni una luz, y todo era por la propia luz de la ciudad. La noche y el día, el ya no sabía cuantos días habían pasado, porque no llegaba luz de la calle solo la luz de ese generador que le estaba salvando la vida, que le permitía seguir con esperanza.
Luego despertaba, y estaba de nuevo con su vida, con su familia y en este otro mundo no había pasado nada, nadie sabía nada de todo lo que había pasado...
Presentando el cuento
La noche oscura se cierne sobre la ciudad de Madrid, el lugar donde vive Juan, nuestro amigo, el amigo de las letras que quiere narrar su historia, la historia de ese mundo en el que vive sin saber si vive o no vive, sin saber si piensa o no piensa.
Porque Juan sabe que ya todo está perdido, el sabe que aunque haya más como él en el mundo ya no queda un mundo por el que luchar o un mundo para cambiar. Ese mundo murió hace unas semanas, con todos los demás que estaban con el en la ciudad de Madrid el día que cayó la bomba, esa bomba que ahora ninguno recuerda porque fue en el mundo de sus sueños, pero él sabe algo que los demás no saben...
Ese mundo que está en sus sueños es tan real como el mundo en el que el va y viene y deambula, es tan real como las noches y los días, porque lo que pasa en ese mundo es lo que podría haber sido en el actual.
Ya lo supo aquel filósofo que estudió en la escuela, ese tal Leibniz y sus mundos posibles, pero el creía que no había conexión entre esas mónadas, y sin embargo el había sido consciente durante la noche de que en el otro mundo, en el mundo de los sueños la bomba había caído, y todos se habían desintegrado, todos menos él, y seguro que alguno más habría estado en algún lugar alejado o protegido, pero no debía salir aún, no era preciso, tenía de todo para unas semanas más, y luego tendría que buscarse la vida.
Esperaba que para entonces las condiciones fueran mejores y que la radiación hubiera bajado lo suficiente para no correr el peligro que sabía que corría saliendo de su refugio.
Porque Juan sabe que ya todo está perdido, el sabe que aunque haya más como él en el mundo ya no queda un mundo por el que luchar o un mundo para cambiar. Ese mundo murió hace unas semanas, con todos los demás que estaban con el en la ciudad de Madrid el día que cayó la bomba, esa bomba que ahora ninguno recuerda porque fue en el mundo de sus sueños, pero él sabe algo que los demás no saben...
Ese mundo que está en sus sueños es tan real como el mundo en el que el va y viene y deambula, es tan real como las noches y los días, porque lo que pasa en ese mundo es lo que podría haber sido en el actual.
Ya lo supo aquel filósofo que estudió en la escuela, ese tal Leibniz y sus mundos posibles, pero el creía que no había conexión entre esas mónadas, y sin embargo el había sido consciente durante la noche de que en el otro mundo, en el mundo de los sueños la bomba había caído, y todos se habían desintegrado, todos menos él, y seguro que alguno más habría estado en algún lugar alejado o protegido, pero no debía salir aún, no era preciso, tenía de todo para unas semanas más, y luego tendría que buscarse la vida.
Esperaba que para entonces las condiciones fueran mejores y que la radiación hubiera bajado lo suficiente para no correr el peligro que sabía que corría saliendo de su refugio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)