viernes, 10 de julio de 2015

El recuerdo

Y sin embargo hay ratos en los que prefiero volver la mirada atrás y al cerrar los ojos de nuevo soy feliz con el tiempo y la distancia, con los recuerdos que vuelvo a vivir en estas paredes en las que estoy encerrado.

De pronto viene a mi el campo de trigo, antes de que fuera convertido en campo de futbol, y vuelvo a tener en mi mano esa flor roja, con el centro negro, vuelvo a mirar al cielo viendo imágenes de dragones y aviones, vuelvo a ser el niño que se desliza colina abajo con un trozo de cartón.

Ese tiempo invade mi mente y en él solo hay vívidas imágenes, solo hay sensaciones de sol brillando, o de ese balón que un día se llevó la corriente... Pero aún tristes los recuerdos son tan bellos que no puedo evitar preguntarme si aún sufriendo era yo mismo el que vivió aquello.

Esa mirada por la ventana, y ese río que se desliza serpenteante donde ahora solo quedan edificios, que ninguno de los que viven en ellos pueden recordarlo, porque todos han dejado de existir, porque todo eso solo queda en este texto que ahora muere como yo otra noche, y es que todas las noches mueren los recuerdos...

Pero es así como yo lo viví, y la vida fue de esa forma, aunque ahora habrá que ver si alguien de todos ellos sigue vivo en este lado, en el lado de lo oscuro, en el lado de los que han muerto en un instante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario