domingo, 15 de noviembre de 2015

El desastre de la vida real...

Mientras las cosas iban de mal en peor en el mundo destruido, en el mundo real, o al menos el mundo en el que yo vivía las cosas parecían ir irrebocablemente hacia el mismo final que en ese mundo destruido.


La violencia había empezado en Paris, un par de años después de aquel brote de violencia que calcinó un montón de coches y que había terminado se había vuelto ahora muerte y destrucción, por una banda de asesinos sin compasión ni sentimientos, dispuestos a morir, y que habían matado a más de cien personas. En un día habían traído la guerra al centro de la ciudad del amor, y aquellos que por la tarde habían dicho, me voy a un concierto, por la tarde ya no eran más.

Esos asesinos, seguidores de los mismos que habían reventado años antes unos trenes en Madrid, o dos torres gemelas en nueva york, estaban poniendo en jaque el sentido del mundo en el que estábamos viviendo, los cimientos del mundo occidental.

Pero lo que aún nadie veía es que también ponían en jaque los propios principios de los Chinos, los de los Rusos, y los de las sociedades de todos los tipos, porque el único principio que les guía es el de morir por algo, es decir, ya están muertos antes de empezar la acción, ya no importa no volver, porque su vida a terminado antes de morir de hecho.

Occidente no está preparado para esto porque occidente da prioridad a la vida mientras ellos piensan que lo que hacen les dará una vida plena después, es decir, esta vida ya no importa...

Así empezó todo en el mundo de mi ser que duerme...

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